viernes, febrero 26, 2010

"Los 7 Pecados de Eminescu", de Martín Cid. Declarada Patrimonio de la Humanidad.

Por la presente, declaro la novela "Los 7 Pecados de Eminescu" Obra Patrimonio de la Humanidad. Se permite cualquier copia, impresión o distribución en cualquier formato siempre y cuando se respete el título del autor y de la obra, así como la portada diseñada por David McDowell.
Para cualquier edición que se haga de la obra, el autor cede sus derechos pero ruega que se pongan en contacto con él.
El libro puede ser descargado gratis desde aquí:
7pecadoseminescu.pdf

martes, enero 19, 2010

Estupideces


“El 90% de la gente se inventa estadísticas para demostrar cualquier cosa, y sólo el 20% de la gente lo sabe”

Homer Simpson

Ayer me encontraba en un bar que, juro, no se vendían drogas ni nada por el estilo. Me estaba tomando un Jack Daniel’s (legal) y fumándome una pipa cuando mi buen amigo José me interrumpió (y juro que ni le maté ni me enfadé, a pesar de la mortal dosis de nicotina que ya llevaba a mis espaldas):

-Mira, Martín… ¡Asesinos enamorados!

En breve dispuso ante mí un ejemplar de la última columna de un hombre llamado Eduardo Verdú (El País, 19 de enero del 2010). José es uno de esos antiguos y, por tanto, condenables caballeros que se levanta cuando entra una mujer e, incluso, te alcanza la copa o te da fuego o, Dios nos libre en el futuro, dice cosas tan vulgares como “gracias” y “por favor”. No, Eduardo Verdú no es amigo mío y, que me perdone, espero que nunca lo seamos. ¿Podría serlo alguien que me llama “asesino enamorado”? La lectura me dejó sin habla: “Lo más descorazonador es que algunos de los muertos por el tabaco son hermanos, padres, madres o hijos de fumadores”. Sin comentarios, dejaré primero hablar a la flor y nata del periodismo, ahora en referencia a los 3.000 millones de euros de nada que hizo gastarse el Gobierno a los bares,: “En España sólo el 1% de los bares hizo obra para proteger a los no fumadores”. Como ese 1% se gastó 3.000 millones entonces no manda la mayoría, así que no tiene interés para el señor Verdú.

Verdú pone las esperanzas en las nuevas doctrinas anti-tabaco (no se olviden, herederas directamente de las doctrinas hitlerianas) para evitarnos lo que, según rezan las cajetillas, será sin duda “una muerte lenta y dolorosa”. Perdonen mi ignorancia: el cáncer de pulmón es de los más rápidos, ya que un paciente sólo tarda seis meses (como mucho) en morir. ¿Quién miente? No digo que no mate (que ahora lo diré), sino que de lenta nada de nada.

Vamos a intentar dar unos datos más y perdonen que hable de mi mismo: ¿sabían que el número de fumadores de pipa con cáncer de lengua (que es lo que dicen que provoca fumar en pipa) es igual al número de muertos por cáncer de lengua que nunca han fumado?

Les daré otro dato: ¿sabían que dentro de la legislación inglesa está prohibido añadir aditivos al tabaco y que está comprobado que son precisamente estos aditivos los que provocan la adicción y la tan preciada muerte? Quizá no lo supieran, pero señores míos: el tabaco no mata, matan las cajetillas de cigarrillos que el Gobierno no ha querido nunca controlar porque (gran sorpresa) ganan muchos millones de euros por la venta de una droga legal que poco se parece al tabaco.

Nótese que Philip Morris nunca ha dicho qué diantres añade a sus tabacos.

Pondré un ejemplo absurdo: ¿qué dirían si en un partido de fútbol muriesen cien personas? ¿Qué el fútbol es malo o que habría que expulsar a los vándalos de los estadios de fútbol? Sin duda, nuestro amigo Verdú opinaría, junto a otros pro-zapateros, que habría que prohibir el fútbol para que así no sucediesen más altercados. Adelante, señores zapateros de toda clase, ya veremos qué responde Alemania a vuestras prohibiciones absurdas del país de las estupideces.

Me llama mucho la atención la forma de resolver la situación de crisis económica de estos Zapateros: prohibir el tabaco para que así todos podamos vivir eternamente y así y por fin, olvidarnos de la crisis de un Gobierno que cada día parece ignorar a los ciudadanos e implantar medidas para directamente perjudicarlos laboralmente arguyendo “temas de salud”.

Los paquetes de tabaco, señores ignorantes, contienen aditivos como el alquitrán que, sépanlo, son los verdaderos causantes del cáncer de pulmón (no el tabaco). Si quieren llamar a un partido de fútbol “Guerra” están en su derecho de hacerlo porque para eso tienen a artífices de la palabra tan hábiles como el señor Verdú (esto va con sorna, por favor). Sólo pretendemos que nos dejen fumar en paz y que, por favor, no intenten que todos y cada uno de los españoles terminemos en el paro (eso sí, sin dinero para una cajetilla de tabaco).

Estos seres “inmortales” (inmorales también, pero sin comillas) nos ponen como ejemplo a nuestra católica Irlanda que ahora, según dicen, es un paraíso socialista de personas que no fuman ni beben (tómenselo con el cachondeo que consideren adecuado).

Réplica tomada del diario La Razón (firma M. Poveda, 10 de enero del 2010): “Los datos de la Oficina Central de Estadísitica de Irlanda entre el 2003 y el 2007 han cerrado el 8,6% de los restaurantes y el 24% de los bares”.

Lo repito para el columnista de El País: el 24% de los bares en Irlanda han cerrado. Y ahora volveré a palabras de mi buen e inteligente amigo José: “Entran a un bar a fumarse un cigarrillo, a relajarse y a tomarse una copa, olvidarse del día a día y de que este país cada día está peor”.

Mi amigo José tiene razón y me temo que estas medidas (como otras muchas, y es que es una metedura de pata por semana) llevarán justo al efecto contrario: que las personas ya no puedan discutir unas con otras sobre el desastre de un hombre que se asemeja física y psíquicamente al Joker de Batman (eso sí, menos original, menos gracioso, bastante más peligroso).

Y es que cuando cierren el 24% de los bares y ya nadie que fume acuda a ellos, cuando el caos económico sea tan poderoso que ni la oposición más pintada pueda repararla, sólo le quedará algo que decir a nuestro Joker:

-(os juro que ni idea de la tontería que puede llegar a decir, pero igual se le ocurre prohibir las piruletas porque son nocivas para los niños, y así dejar también a los fabricantes de piruletas sin trabajo).

Por cierto, y no lo olvidemos, el Joker era un personaje de ficción.

¿Se imaginan una broma del Joker consistente en engañar para cerrar los bares y hundir la economía para que así no se hable de sus errores? Sí, una estupidez, los guionistas de DC Comics serían, sin duda, despedidos (lástima que no pase lo mismo con algunas Ministras).

Como no quiero ser injusto, voy a (casi) terminar con las “sabias” palabras de Verdú: “En ocasiones el fumador no es sólo un suicida, sino un verdugo involuntario, alguien que metió dentro de su propia soga el cuello de su hijo o su mujer….” (esperen que Shakespeare estaba inspirado) “… que jugó con toda la familia a la ruleta rusa cada vez que encendió un cigarrillo en su casa, que mató a quien más le quería, a esa persona a la que daba todas las noches un beso mortal de nicotina”.

Señor Verdú: me encantan los besos de nicotina de otra persona que, antes que yo, ha fumado. Me encantan esos besos de nicotina de esa mujer que ha pasado una agradable velada conmigo y que no me ha tratado de convencer de lo malo de mi conducta. Me encantan los besos de nicotina de aquellos que, más allá de pensar o no como yo, me respetan y permiten que, también nosotros, tengamos derecho a tener locales para fumadores.

Porque, señor Verdú, también somos personas.

No fascistas prohibicionistas de verbo fácil y sin argumentos como usted.

“Y es condición última del ser humano la muerte, fumadores y no fumadores”.

Martín Cid (que también estaba inspirado)

martes, diciembre 15, 2009

Yo fumo, Yo acuso

Yo fumo, Yo acuso

"En cuanto vuelva la paz suprimiré el tabaco. Podemos hacer mejor empleo de nuestras divisas que destinándolas a la importación de veneno. Empezaré la reeducación por los jóvenes. Les diré: "no sigáis el ejemplo de los viejos." (Adolf Hitler)

Mi nombre es Martín Cid y es ésta una carta abierta a todas aquellas personas que, como yo, somos fumadores conscientes y no criminales, a todos aquéllos que pecamos cada día al inhalar humo en contra de los designios de nuestro buen Führer, llámese éste Adolf o José Luis.

Ésta es una carta también para la ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, quien viene a aleccionarnos sobre nuestros gustos y sobre nuestra vida privada.

Al menos, señora ministra, prefiero decidir yo mismo en mis asuntos y opiniones y en las cuestiones que sólo a mí me atañen, sea gordo, calvo, hermafrodita, homosexual o, Marx no lo quiera, de derechas.

"En la medida en que consigamos consenso político, conseguiremos consenso social". (Trinidad Jiménez, Ministra de Sanidad)

Consenso (definición de la Real Academia): Acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos.

La señora ministra pone claramente por encima del interés ciudadano el interés político, atreviéndose a decir tácitamente que los ciudadanos acatarán las órdenes que vengan impuestas por el Gobierno sin rechistar, porque para eso los han votado.

Eso en otros tiempos a esto se le llamaba fascismo.

Pero éstos son tiempos demócratas.

El hombre que no permitía a los soldados fumar en los búnkeres se llamaba Adolf Hitler y, según dicen los entendidos, fue el causante del genocidio judío y de las medidas más fascistas que ha conocido hasta ahora la historia reciente. Su partido, el nacional-socialista, ganó las elecciones democráticamente como el partido regido por José Luis Rodríguez Zapatero ganó democráticamente las elecciones. Ambos eran socialistas y, como dicen hacen los buenos hombres, pretendieron y pretenden decirnos qué y cómo debemos comportarnos, negando las más elementales libertades individuales.

Los dos, José Luis y Adolf, Adolf y José Luis, estaban en contra del tabaco y del pensamiento libre.

"Estamos culturalmente preparados para adoptarlo ya, y estamos en esa fase final de la negociación" (Trinidad Jiménez)

Dice la ministra de sanidad que el tabaco cuesta a las arcas públicas millones de euros. En la Alemania nazi dijeron lo mismo, y sólo la derrota evitó que los fumadores no mereciesen los mismos cuidados médicos que los no fumadores. También el primer ministro británico, Tony Blair, era partidario de tomar semejantes medidas.

Y es que, como bien dicen desde el Gobierno, estas medidas vienen de Europa (y me temo que la Alemania nazi también estaba en Europa).

"En 1942 la Federación de Mujeres Alemanas (BDM) lanzó una campaña contra el consumo de tabaco y alcohol." (Un Siglo de Cenizas. Editorial Akrón. Autor: Martín Cid)

Se llame ahora Federación de Mujeres Alemanas o Ministras de Zapatero parece que ambas deciden por nosotros sobre nuestras libertades individuales. La diferencia es que el mundo condenó un régimen nazi que pretendía imponer costumbres y modos de vida y hoy en día la mal llamada democracia socialista impone costumbres y modos de vida sin tener en cuenta la opinión o costumbres del ciudadano.

El problema, amigos míos, es que la supuesta crisis económica viene marcada precisamente del cambio radical y las nuevas políticas sociales que se han impuesto en Europa en los últimos años. ¿No es acaso una crisis destrozar a impuestos a los ciudadanos arguyendo pueriles argumentos que no hacen sino tapar la mala gestión de los gobiernos? Con la nueva prohibición del tabaco en lugares cerrados los bares verán reducido el número de clientes de manera sobresaliente y no podrán hacer frente a los fuertes impuestos de los ayuntamientos. Cientos de familias que sobreviven de la hostelería tendrán que cerrar sus negocios. Eso sí, lo harán más sanos porque nuestra señora ministra cuida de nuestra salud. ¿Hablo en nombre de ellos si digo: muchas gracias por cuidar de nosotros, señora ministra? Creo que no, pero una familia que se queda sin trabajo no tiene ganas de ironías.

El mundo goza ahora de buena salud gracias a los nuevos planes económicos que tratan de crear una nueva economía basada en salarios mínimos y trabajos rápidos. De esta manera, dicen, las empresas reducen sus costes y pueden pagar más impuestos y así todos contentos (sobre todo ellos). La realidad es que la política económica es terrible para el pequeño empresario y apenas deja margen ni beneficios. Como mileuristas sobreviven y como milesuristas pagan impuestos y como mileuristas son tratados, sin posibilidad de decidir por sí mismos sobre gustos o tendencias.

Como criminales sin derechos.

Un criminal es alguien que pierde parcialmente sus derechos debido a una falta. Fumar, señora ministra, no es un crimen ni un delito, ni siquiera una falta. "Estamos culturalmente preparados para adoptarlo ya, y estamos en esa fase final de la negociación", dice la ministra. ¿Negociación? Me temo que nadie ha hablado con los fumadores que, vuelvo a temer, son los que realmente van a sufrir esta ley.

¿Recuerdan el escándalo de Mónica Lewisky? Una cortina de humo. ¿La ley del tabaco o la "gloriosa" "semana del maltrato" con la que nos maltrataron hace no demasiado? Una cortina de humo para encubrir una gestión desafortunada... ¿desastrosa? Cuando un ciudadano comete una falta: cárcel. Cuando el Gobierno comete una torpeza tras otra, toma las riendas y hace pagar a los ciudadanos por las faltas que ellos mismos han cometido, engañando vilmente al pueblo que lo ha votado e insultándolo sin pudor alguno tachándolo de "pobre equivocado" criminal.

Es el precio del voto.

Y el desprecio de nuestro voto para este Gobierno.

Y soy mayor de edad para votar y para decidir por mí mismo sobre mis aficiones o daños, sobre mi conciencia y, sobre todo, sobre mi cultura.

Desde aquí, amigos, hago un llamamiento a los que no están de acuerdo con Hitler o Zapatero y a los que no quieren ver su vida reducida al cumplimiento absurdo de unas normas impuestas para su propio beneficio, también a los que no quieren caer en el eterno error de la pluralidad que criminaliza la individualidad y a los que han leído una encuesta que dice algo que, todos lo sabemos, no es verdad.

Y las encuestas dicen que el Gobierno cuenta con el apoyo del ciudadano.

Y mi sentido común dice: mentira.

¿Y el tuyo? Desde éste mi pequeño púlpito os pido voz que no voto, y no una voz para mí ni para los fumadores, pido que vuestra voz se escuche contra un sistema basado en la mentira de las respuestas, en la mentira de una crisis impulsada desde los propios gobiernos para crear ciudadanos aún más sumisos porque sólo cuando el hombre ha de preocuparse por la subsistencia más inmediata deja de ser hombre.

Se erradicó el esclavismo en Inglaterra porque, por desgracia, el precio de los esclavos era tan alto que era mejor declararlos libres y pagarles un salario mísero.

Los socialistas de antaño pedían un salario digno para vivir.

Los socialistas de hoy en día calculan la dignidad del español en setecientos euros.

Y me avergüenza vivir en esta España socialista e injusta.

Pero nunca me avergonzaré de ser español.

¿Dignidad? Respetar la vida privada es dignidad. Cuando el Estado interviene en la vida privada es un delito que recae en el propio ciudadano con una nueva prohibición: la imposibilidad tácita de alzar la voz. No importa si somos o no fumadores, a todos nos va a tocar porque una política que interviene en la vida privada es siempre malsana y dictatorial, sea o no el dictador elegido democráticamente.

No lo olvidemos, no hubo en La Tierra ser más perfecto que el Führer y aquí tenemos sus consejos:

"Hermano nacional socialista, ¿sabes que tu 'Führer' está en contra del hábito de fumar? Piensa que un alemán debe ser siempre responsable y no tiene por tanto el derecho de dañar su cuerpo con drogas" (Propaganda Nazi. 1945)

Hay cosas que nunca cambian, hermanos socialistas.

En contra del hábito de fumar o no, que sea yo quién decida dejar o no de fumar, no una ministra en nombre de un Führer que, reconozcámoslo, ha perdido ya la guerra.

Martín Cid, fumador (15.12.2009)

Únete al grupo en facebook contra la ley del tabaco: http://www.facebook.com/home.php?filter=app_2361831622#/group.php?gid=228038091762&ref=nf

lunes, octubre 05, 2009

Valladolid, Lyon D'Or


Ayer sábado, Valladolid.
Conocí a Isadora Sartosa hace unos dos años con motivo de una exposición de pintura. He de reconocer que poco o nada entiendo sobre pintura, pero sí sobre lo que viene después de una buena exposición (y después de una mala también): fue una buena noche entre vino y (claro está) copas varias.
Isadora habló con Isabel del Río sobre pintura y pintores y, casualidades del destino, allí estaba también un hombre bastante interesante llamado Ignacio Zara.
Fue él quien me inició y sería él quien nos propusiese la idea. Aquella misma noche me habló del manuscrito y, a la mañana siguiente, decidí buscar información: la Chimère, poeta francés desconocido pero con cierto reducido eco en su tiempo.
Ayer, en el Lyon d’Or realizamos nuestra primera tertulia sobre el poeta… digamos que fue más bien una conferencia de Ignacio Zara.
Les hablaré un poco de Ignacio: es un hombre mayor pero joven de espíritu, con esa inquietud que nunca abandona a ciertas personas de edad que, sin embargo, aún continúan pareciendo jóvenes. Ignacio fue una vez periodista… ¡Qué placer escucharle hablar de aquellos tiempos perdidos y de las diferencias entre los tiempos que él vivió y lo relatado en los libros de historia! Ignacio sonríe y escucha, algo muy difícil de encontrar en estos tiempos. Ignacio es caballero español y caballero internacional, preguntando e interesándose por todas y cada una de las palabras de los interlocutores. Ignacio gusta del modernismo y de la poesía francesa de principios de siglo. Gran exégeta, tiene varios libros que –dice- nunca publicará.
Creo que estoy convenciéndole de lo contrario.
Su última gran locura: dar a conocer al mundo al gran poeta que nadie conoce: Guillerme “la Chimère” Pradel.

Isadora Sartosa… ¿qué decir de una mujer de mundo que ha vivido más allá de los sueños? Isadora tiene ascendencia italiana pero ama España desde lo más profundo de su ser. Conoce a los pintores (y pintoras, tema que agrada en gran medida a Isabel del Río) y conoce sus vidas y costumbres y técnicas más allá de las notas en un libro de texto malsonante. Isadora está siempre dispuesta a reír y hacer una broma e, incluso, soporta las mías. Isadora es culta hasta asustar pero nunca asusta porque relata y cuenta y narra sus experiencias desde lo más profundo de su ser.
Cuando Isadora, que también habla francés, recibió el manuscrito, se quedó entusiasmada.

Isabel del Río fue el tercer miembro de nuestro grupo aquella noche de sábado. Estudió historia y su gran pasión es el Arte (ella dice que lo escriba con mayúsculas, que si no me pega). Disfruta hablando de arte (sé que no pasaré de esta noche) y de literatura.
Poco hablaré más de ella para no hacerla enrojecer: es el alma de la revista Yareah que dirige a mi lado.

Y por último, yo: Martín Cid. Poco puedo decir del fumador de pipa.

Ayer, entre humo y whiskey y vino tinto Ribera del Duero (tengo que decir que la calidad del vino servido en el local es sobresaliente) pusimos en palabras la idea que nos rondaba a todos en mente desde hacía ya más de un año, la idea de Ignacio Zara y la que considera “la aportación principal de su vida”: dar a conocer “la Chimère” al mundo.
Leímos algunos de sus poemas y yo mismo, con mi desastrosa pronunciación, puse mi grano de arena a la obra de Ignacio. ¿Bebimos demasiado? Nunca se bebe demasiado cuando se está entre amigos, nunca se disfruta más de la bebida y nunca las risas son más pronunciadas y sinceras.
Ayer dejé Valladolid con la sensación de un gran proyecto, anoche dejé Valladolid sintiendo que algo de mi alma quedaba en aquella ciudad.
Ahora nos queda trabajar en nuestro proyecto, el que el mismo Ignacio Zara llamó “Proyecto Quimera”.
Yo mismo me atreveré a revisar alguna de las traducciones realizadas por Ignacio y supervisadas por Isadora.
El “Proyecto Quimera” está en marcha lleno de ilusión y pleno del espíritu de antaño, del aliento que insufló a los poetas de vanguardia y que una noche nos deleitó con el sabor de antaño, de los pioneros, de los de siempre.
Desde aquí, y unidos por siempre, sentí cómo “la Chimère” se sentaba a mi lado, fumando un cigarrillo y dialogando, despacio con cuatro seres en un café de la centenaria Valladolid.

domingo, septiembre 20, 2009

Presentación del libro "Huida del Espacio Virtual", de

POESÍAS DE GEORGE ROCA

Intervienen:

HORIA BARNA, DIR. ICR MADRID

MARTÍN CID, DIR. REVISTA YAREAH

Sábado, el 26 de septiembre, a las 20.00 h

Video de presentación de "Un Siglo de Cenizas"

Preseentación en Junio del libro de Martín Cid "Un Siglo de Cenizas", publicado por editorial Akrón.
Intervienen:
Juan Manuel Valdueza, escritor y editor de Akrón
Juan Ignacio Guglieri, catedrático en lenguas clásicas
Héctor Martínez Sanz, profesor
Martín Cid, escritor y autor de la novela

Parte I


Parte II

miércoles, mayo 20, 2009

Presentación del libro "Un Siglo de Cenizas"

Editorial Akrón les invita el próximo día 2 de Junio a la presentación del libro “Un Siglo de Cenizas”.

Intervienen:

Juan Ignacio Guglieri, catedrático de lenguas clásicas y escritor.
Héctor Martínez Sanz, filósofo y escritor.
Juan Manuel Valdueza, editor del libro.
Martín Cid, autor del libro.

Lugar: Madrid. Café Libertad. CalleLibertad 8 (junto al metro Sevilla).
Fecha: 2 de junio.
Hora: 19.30

sábado, mayo 16, 2009

JOYCE, caminando entre gigantes


“Joyce será, sólo y siempre, la esencia de la literatura”
Entre cantos de sirena y mitos y caos y lenguaje y crítica feroz y amable y tenue y viscosa y un lobo que se tiñe sanguinario entre un océano de espuma y palabras. Ulises revolotea entre retruécanos y burlas feroces no sólo al sistema aristotélico-tomista (ya ha comenzado en un primer estadio del particular laberinto del Dedalus joyceiano), sino al canon literario imperante en esa yaciente Europa. Guillermo de Baskerville es a Leopold Bloom lo que Dedalus a Azso de Melk.

El lenguaje y la sátira, como en el propio Quijote, son las armas del autor. Joyce es vulgar y esteta, irlandés sin patria y suizo sin bandera, europeo traicionado por la política con la que siempre se negó a tratar. Guarda en su gabán una vieja patata símbolo de lo que está por llegar, de lo que ha imaginado el ebrio Earwicker. “Here comes everybody”, ya lo antecedía el que un día soñó ser poeta. El Liffey nada en sueños y meses crueles, lo dijo un tal Elliot. El sueño que Penélope no se atreve a vivir fluye y se desvanece sereno en aquella noche del 26 de junio en la que un irlandés conoció a su Anna Livia.
¿Un libro para tener entretenidos cien años a los críticos? Otra “bella mentira” más, una queda aún por decir. Fluyen versos y manan dioses convertidos en mendigos y prostitutas a través del sueño de un libro que son mil y mil que son uno y tres.
Joyce es la ballena blanca que soñamos atrapar y se escapa entre los dedos del canon perdido. Allá vuelve y se aleja y se refleja.
-Sólo una mentira –dijo el sátiro.
Joyce es y será, antes y nunca, la esencia de eso que algunos llaman literatura y que constantemente se esconde tras una narración en su infierno opaco. En un siglo que bebe de las fuentes del caos ahí surge la figura macilenta del que quiso reinar y convirtió una sátira en Historia y sus palabras en las del sabio payaso que da forma a la historia para ser deformada.
Ya sea Bloom o Dedalus o Earwicker, el héroe es ahora un Quasimodo anciano de siglos y cultura y libros y versos y, cansado, recuerda loco que un día estuvo sereno y sobrio y cuerdo, antes de llegar al infierno, mucho antes de pronunciar la palabra que da forma al texto: literatura, sólo literatura… latina y griega y trágica e irónica y sucia y sublime y torcida y sentida y escapada… porque los mejores sueños son los que olvidamos, porque esa melodía que un día escuchamos volverá como la magdalena del francés y los cabellos que se arrastran en un mar de dudas y lamentos y niebla y miedo y palabras y furia.
Ulises es un océano de cultura que se refleja y se gira y da la vuelta; Finnegans’ wake un universo que se mira y vuelve a soñarse en la mente del pervertido. Bloom es Ahab cansado, su viaje ha concluido y Penélope no es más que una prostituta fiel a sus deseos. Dedalus aún lucha contra las palabras y aún resiste con su pierna de madera en la que lleva escritos versos: “A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado”. La senda le llevará a través de un viaje que durará mil siglos, hacia atrás y envuelto en seda hasta encontrarse con su propia piel. Quiere rasgarla y más allá se encuentra con Virgilio transmutado en anciano judío. El viaje está a punto de terminar con mi duermevela eterna, ésa en la que siempre digo sí y en la que ella ha olvidado mi nombre porque son todos sus sueños y son todas mis esperanzas y pieles y palabras… y ella son todas las que han existido y sus cabellos guardan los secretos de las mil almas que nacieron ya encerradas en las palabras del tiempo y la miel y el caos que vuelve desde ese hombre que ya no soy porque anoche me soñé en Ulises.
He despertado muerto, enterrado en un libro que son mil y mil que son uno y tres.

lunes, marzo 09, 2009

Jorge Luis Borges


El místico abrió un libro en una pequeña sala en una biblioteca eterna.
Fue precisamente uno de los últimos personajes borgeianos, Jaromir Hladík, quien, a punto de ser fusilado, logra detener la bala por tanto tiempo como necesita para corregir mentalmente su obra literaria.

La cábala es un método de aproximación a la realidad por medio de La Palabra y sus 22 símbolos mágicos.
Fue precisamente el autor argentino uno de los pocos capaces de detener ese tiempo en una obra literaria, el justo para corregir su epitafio en una tumba fingida:

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 del 8 de 1899 - Ginebra, 14 del 6 de 1986.
El árbol cabalístico posee 10 sefirot y 22 senderos y 4 mundos.
No hay tiempo en la obra de Borges, sólo las palabras que repican en el rumor de los siglos detenidos.
Como no hay tiempo en la obra cabalística, sólo las palabras que repican en el rumor de los dioses sin rostro.
22 + punto + coma + espacio = 25 símbolos ortográficos en la Biblioteca de Babel.
Y llamó Pitágoras Matemática al cielo que todo lo contempla y todo lo ve y todas las lenguas habla.
Y llamó Dios Babel al lugar en el que todas las lenguas se confundieron.
Y llamó Borges Jaromir Hladík a un bibliotecario de salas hexagonales y muertas y frías y matemáticas que contiene exactamente veinticinco elevado a la un millón trescientos doce mil libros de veinticinco símbolos.
A cada letra hebrea se le hace corresponder un número.
La gematría es el aspecto de la cábala dedicado a investigar las relaciones existentes entre las palabras del mismo valor numérico.

Y dijo alguien: que cada sala sea un hexágono y cada hexágono contenga 640 libros:
6 + 4 + 0 = 10 = 1. Uno es considerado por los cabalistas el número de Dios.
Dicen los rabinos que Dios miró la Torah antes de crear el mundo.
Porque no hay azar en el libro del que todos los libros nacieron.
Porque no hay azar en el libro que todas las palabras contiene.
Porque cada sala contiene 640 libros.
Nacimiento de Borges: 24 del 8 de 1899. 2 + 4 + 8 + 1 + 8 + 9 +9 = 41
Muerte de Borges: 14 del 6 de 1986. 1 + 4 + 6 + 1 + 9 + 8 + 6 = 35
41 + 35 = 76 = 7+6=13
“Dios es uno” se resume en la repetición de la palabra ejat, "uno" ya que su valor gemátrico es: 1 + 8 + 4 = 13
2x13 = 26 = IHVH

La Biblioteca de Babel fue un relato escrito por Borges en 1941.
1 + 9 + 4 + 1 = 13
Tal vez, el eco cansado de las paredes hexagonales devuelva al místico La Palabra y el orden, o tal vez no.
El místico contempló una sombra en la pared que sumaba 13.
En su cárcel de palabras y números, el místico recordó su nombre: Jaromir Hladík.
Ahora, siempre, recordó que una bala atravesó su pecho y recodó estar jugando en una biblioteca imaginaria y estar leyendo y estar vivo y estar, por fin, ver caer la nieve sobre su cadaver.

domingo, febrero 08, 2009

Bellas Mentiras


"Las Mil y Una Noches” surge como la mentira de una mentirosa encerrada en un texto de mil rostros. Fue el sultán Shahriar quien, tras descubrir el adulterio de su mujer, decide asesinarla y pedir una mujer por noche al visir (claro está, para posteriormente asesinarlas a la mañana). Las noches de diversión y las mañanas de júbilo terminan cuando aparece Sherezade quien, gracias a la narración de un cuento, logra entretener al buen hombre y así salvar la vida..

He aquí donde comienzan nuestras “Las Mil y Una Noches” y he aquí donde comienza nuestro número cuatro. Los relatos irán desde la tragedia hasta el drama pasando por algunos relatos humorísticos; nuestra narración comienza de la mano de Isabel Allende y nos despierta entre los sueños de Alix O`toole y Sergio Rodríguez. Quizá nos despertemos entre las esculturas de Janinne Wolfsohn o en un barco de la mano de esos navegantes del Palomar o entre un arpa mágica. Ya se escuchan los acordes, ya el sultán espera atento una nueva historia.
Tres años (y varios hijos) llevaron a nuestra contadora de historias a mundos perdidos y encuentros inesperados a través de esa tan comentada estructura encajada, a través de falsedades de traducción y verdaderas búsquedas bibliófagas. Borges miente de nuevo e incluye un nuevo texto, esta vez de ese su heterónimo llamado Borges en ese relato tan erótico como malsano, tan diferente como extraño como buscado como encontrado y reencontrado y muerto cada mañana otra vez para volver a renacer en la imaginación de los mentirosos, en la verdad de las palabras.
Como sucede con otros también famosos libros, “Las Mil y Una Noches” nos ha llegado gracias a esfuerzos varios, unas veces tejidos con medias mentiras, otras con medias verdades (como los famosos cuentos de Aladino, Ali Babá o el mismo SImbad, que según algunos estudiosos parece que no formaron nunca parte de la recopilación original, sino que fueron añadidos de Antoine Galland). Y es que tal vez la fascinación que aún hoy nos envuelve en torno a este texto persa tiene que ver con ese mismo misterio que una noche trataron de resolver otros famosos heterónimos llamados Guillermo de Baskerville y Adzo de Melk: ¿dónde está la verdad? Ya lo dijo el famoso florentino. Y es que el arte, siempre, no es más que una bella mentira y una traducción sobre una traducción de un original perdido. Tal vez algún día, en una biblioteca que soñó un poeta, un novelista encuentre una historia dentro de una historia y quizá ésta nos lleve, tejida entre mentiras y falsedades idiomáticas, a esa gran verdad que sólo la luz de un antiguo candil puede enseñarnos: que la vida es ilusión y que sólo la imaginación puede llevarnos a vivir un día más, a amanecer y mirar el futuro despacio tras los ojos de una contadora de historias que lucha por conservar su vida con la única arma que les es dada empuñar a los gigantes, La Palabra.
Otra vez, un viaje dentro de un viaje…, otra vez nuestra imagen reflejada en el muro opaco y candente de las palabras que se deslizan, atentas y enfermas, al suave transcurrir del relato eterno, fiel y mentiroso, tan sincero como el amor de Sherezade tras el irónico cuchillo del lector dispuesto siempre de esa nuestra Luna llamada Yareah.

viernes, diciembre 19, 2008

Martin Cid: XXI Premio de Narraciones Cortas Ciudad de Jerez por el relato “Padre, rabino y maestro”.

El relato Padre, rabino y maestro, del escritor ovetense Martín Cid, se adjudicó el XXI Premio de Narraciones Cortas Ciudad de Jerez, concedido por el jurado convocado por la Delegación de Cultura y Fiestas, que le otorgó el primer galardón por unanimidad ante la obra titulada Paisaje sin camino, del cordobés Manuel Terrín Benavides, que fue el segundo premiado entre las 300 narraciones presentadas para la ocasión.
De la totalidad de relatos que presentaron su candidatura, sólo cuatro obras fueron seleccionados para acceder a la gran final, elegidas en función de la calidad literaria que contenían las candidatas a juicio de los cinco miembros del jurado. Por ello además de Padre, rabino y maestro y Paisaje sin camino, consiguieron pasar el corte los cuentos Amor verdadero y El cuento perfecto.

Los componentes del jurado fueron los escritores Francisco Bejarano y José Mateos, Ricardo Rodríguez Gómez -Fundación Caballero Bonald-, Ramón Clavijo Provencio -Director de la Biblioteca Municipal- y Amparo Gómez Martín -Bibliotecaria. Delegación de Cultura y Fiestas-.
Fuente: http://www.lavozdigital.es/cadiz/20081217/sociedad/padre-rabino-maestro-gano-20081217.html

domingo, diciembre 07, 2008

La Revista Yareah


Nuevos proyectos, nuevas ilusiones.
Como “la cosa” (no puedo definir de otra manera mi especie de carrera literaria) parece que marcha un poco mejor –hasta parece que marcha bien-, hace un par de meses he sido nombrado director (o “editor” en inglés) de la Revista Cultural Yareah.
Se trata de un proyecto de calidad no sólo literaria, sino también editorial (ambos términos, bien lo sabrán los lectores, no suelen ir unidos en la misma frase). Los contenidos mezclan literatura, arte y mitos y ya vamos por el número dos de esta revista bilíngue.
Como, por error o no, se me ha hecho responsable de esta especie de “aborto literario de gran calidad”, he dedicado el número dos al gran Joyce. Pueden ver una edición impresa aquí. Por lo que a mí respecta, escribo un artículo en cada número (el de Joyce, reconozcámoslo, no me ha costado mucho esfuerzo).
Los números irán ordenados siguiendo una línea temática (el número tres se basará en “El Cantar de los Nibelungos”) en torno al cual se irán disponiendo las diferentes líneas literarias y artísticas.
Yareah pretende no constituirse exclusivamente en una publicación de divulgación al uso, sino que intentará mostrarse heterodoxa y distinta (me han llegado a decir que es “post-moderna”).
Todos los que integramos el proyecto Yareah intentaremos que sea una revista gratuita, distinta y tan moderna como clásica (en realidad es este punto el más importante de lo que podrían venir en llamarse “líneas maestras” del proyecto).
Seguiremos informando y esperamos que la revista sea de vuestro agrado.
Hasta pronto.

viernes, junio 06, 2008

Un día de firmas en la Feria del Libro de Madrid


Sin preliminares, cariño.
Llegamos sobre las seis de la tarde a firmar el libro “Ariza”, escrito en colaboración con Isabel del Río. Como somos gente abstemia (sobre todo yo, todo hay que decirlo), entramos en un bar my agradable que estaba frente al Retiro. Un Jack (Daniel´s, sobra el apellido para quien conozca a tan amable, grácil, estupendo y genial caballero)…, comienza a llover.
Para comprender las vicisitudes a las que se enfrenta un escritor hemos de retrotraernos (qué bien que suenan algunas palabras) en el tiempo. Valladolid, hace poco menos que un mes. Seis menos cinco (previamente: cielo despejado). Cae una tromba de agua…, ¡y yo sin remos! Fiasco total: ni un alma… ni televisión ni alfombra roja ni flashes de fotógrafos. Tanta preparación para nada (fue entretenido no se crean, firmamos un ejemplar a un vallisoletano muy amable que me trajo un Jack y todo, Dios le tenga en su santa gloria por siempre). FIN DE LA ACOTACIÓN
Seguimos… estábamos en Madrid y aún no me había tomado más que un pelotazo. Durante cincuenta minutos cayó la lluvia incesante que incesante cae la lluvia que llueve llueve. Esta vez, por suerte, paró unos minutos antes de las siete, así que fuimos más o menos tranquilos (para los amantes de las estadísticas: un Jack más).
La Feria del Libro de Madrid se pasó bastante rápido. No paré de firmar y esas cosas que hacen los escritores profesionales (dícese, fumar en pipa y –con esforzado disimulo- tomar leves tragos de una lata de cerveza que tenía escondida para evitar los temblores del delirium tremens). Nos acompañaron muchas personas encantadoras que hacía siglos que no veía (ahora sin ironías: es agradable reencontrarse con aquellos que formaron parte de tu vida, espero algún volver a hacerlo con cierto profesor de la Universidad –en esta ocasión, con mis peores intenciones-). Desde luego, hubo notables ausencias, pero como soy un “hombre de bien”, las perdono (en estas ocasiones me gustaría creer en Dios, y que así no haga lo mismo y les condene a arder en el infierno).
Lo mejor de las ferias del libro es precisamente esto: te encuentras con antiguos conocidos que, si tienen la suficiente educación (no todos la tienen), compran un ejemplar del libro. Lo cierto es que esto me da un poco lo mismo: ¿a quién le importa si vendes o no si al final no lo van a leer? Me interesan esos lectores que terminan el libro y, de un manera u otra, sienten algo. Cuando lo compran por gratitud o camaradería…. Nada, un vaso vacío. No obstante, es agradable volver a compartir un rato con ellos (y algún Jack si se precia el compadre en cuestión).
Sin orden ni concierto –ya que debería haber empezado por aquí (será la resaca)- nos acompañó Juan Carlos, un tipo muy majo pero con graves defectos: ni fumaba ni bebía (yo no podría). En serio: encantador, eficiente, divino… ¡Juan Carlos para presidente!
Lo peor de este tipo de acontecimientos: que no vaya nadie a tu firma…, que llueva. No sucedió así y me pasé dos horas sin descanso firmando y (ejem) fumando… porque Juan Carlos estuvo encantador y nos dejó fumar. ¿Se imaginan dos horas sin poder dar un par de caladas a una deliciosa pipa? Sí, lo sé, amiguitos: el infierno.
En este tipo de eventos conoces a gente, aunque nada de editores o similares (al menos en cuanto a mi experiencia se refiere, para dar con esos tipos hay que ir a presentaciones y demás)… La mayoría son gente encantadora (creo que todos los que me he encontrado en las ferias lo son, excepto una señora que me hizo hablar diez minutos del libro y luego lo despreció con la más sublime y mezquina de sus sonrisas).
Desde aquí quiero dar las gracias a Silvia, que nos trajo una cerveza.
Después de todo… la Feria del Libro es un acto para los libreros (que es cierto, venden libros, parece que no hay nada malo en ello) al que los escritores acudimos con cierta ilusión –por lo menos algún cacahuete nos regalarán, para eso tenemos un prestigio tan alto y bien merecido- y al que (lo más importante de todo) las familias acuden para que los padres se sientan un poco intelectualillos y le regalen a su retoño lo último de algún aprendiz de mago un tanto cargante (o el último éxito de algún tipo con perilla y pinta de portero de barrio pudiente). Al final: todos ganan (y nosotros tenemos nuestro cacahuete con forma adulatoria).
Salimos y comenzó lo bueno (no quedaría demasiado intelectual decir que me tomé algunos Jacks más y terminé haciendo chistes groseros, que fue lo que realmente pasó): charlas de Schopenhauer, Dickens y tantos y tantos otros… Tanto hablamos sobre cosas utópicas, intelectuales, ¿tal vez divinas? Que se me olvidó y sólo recuerdo una nube gris y un terrible dolor de cabeza al despertarme.
Qué bueno es ser escritor y firmar libros ( al meno ahora puedo beber para celebrar algo, con la conciencia tranquila).
Irónicos saludos.

martes, abril 08, 2008

Ariza

Saludos, estimadísimos lectores. En esta ocasión no voy a hablar de perritos ni de críticos ni voy a sacar ese colmillo que –dicen algunos- tengo tan afilado (aunque me temo que es sólo por congraciarse). En esta ocasión tengo que comunicaros una buena noticia, para mí de lo mejor que me podría pasar: la editorial Grupo Alcalá va a publicar uno de mis libros.
Dicho libro lleva por título Ariza y está escrito en colaboración con Isabel del Río. ¿De qué trata? Digamos que es una saga familiar. ¿Qué tiene de original? Que trata de espejos y que, cuando se llega a la mitad, hay que dar la vuelta al libro para seguir leyendo, de tal manera que la lectura se hace solamente sobre las páginas de la derecha (espero que nadie tome extrañas connotaciones).
En mis siguientes anotaciones en el blog les iré informando acerca de los pormenores de la publicación. Simplemente adelantaré que será publicado (más o menos) el día del libro -23 de abril, para los que no lo sepan (tengo que reconocer que me encontraba entre éstos hace apenas un par de meses)-.
Intentaremos presentarlo en algunos lugares que prefiero no adelantar ahora, hasta que esté terminada la impresión y puesta en circulación de la obra. Sólo adelantaré que Ariza es un paseo por Castilla y sus lugares a través del recorrido de una antigua línea de tren (la línea Ariza) y de las gentes que lucharon por llevar adelante semejante proyecto. Es también –y sobre todo- el relato de una familia y el retrato de un tiempo y de todos los tiempos (espero que la lean para así comprobar si están de acuerdo conmigo).
Desde estas páginas querría agradecer la confianza a la editorial Alcalá y en especial a Rafael Ceballos, Paco Toro, Juan Muñoz, Eva… todos miembros del equipo. Están haciendo un gran trabajo y, sinceramente, creo que he tenido una gran suerte en haber encontrado un grupo de personas dispuestas a hacer de la literatura algo grande. Gracias sinceras por su confianza y trabajo.
En breve, otro nuevo post, espero que no sea tan auto contemplativo como éste.

miércoles, febrero 27, 2008

Animales


Esta mañana me levanté con la desagradable noticia del diario 20minutos en el que se hablaba de un maltratador a unos gatitos por parte de cierto “individuo” (que forma parte, encima, de un partido político). Que forme o no parte de un partido político (o de la mafia, que da igual) no viene al caso pero, claro... siempre viene bien por parte de la oposición para hacer un poco de campaña “sucia”.
Le han expulsado inmediatamente (lo que faltaba si no lo hacen). Por si alguien tiene estómago, que lea la noticia. La cara del animal no tiene desperdicio: Noticia (encima, si se fijan en la url, califican la noticia dentro de la sección de “elecciones generales”, sin comentarios)

Por vez primera, no voy a hablar de literatura ni nada que tenga que ver con la cultura. Quiero hacer, no sé si por vez primera en mi vida, una especie de labor social y dar mi total apoyo a ciertas organizaciones que dan cobijo a animales que han sido abandonados.
Para empezar, no tengo la dicha de conocer a este individuo, hablo desde la indignación que me produce esta noticia (y tantas otras que estoy leyendo en el diario 20minutos, que parece dar cabida y alienta este tipo de noticias para concienciar a la ciudadanía de lo estúpidos que son algunos).
Quiero, desde este mi modesto foro, alentar a los redactores y directores de este diario a continuar con su buena labor en este campo. Siempre leo este tipo de noticias (en realidad, es de lo poco que me interesa, creo que dos idiotas tirándose los trastos en televisión a base de insultos y descalificaciones no merece ni un minuto de mi tiempo). Sí, me siento muchas veces asqueado y dolido por lo que leo (perritos enterrados vivos y demás animaladas), pero creo que hay que decir lo que está sucediendo y tratar de dar una vida más humana a estas personas (me refiero a los perritos y gatitos, no a este “individuo” que, creo, merece la horca).
Siento decirlo, pero el ser humano (o eso que han venido en llamar “ser humano”, porque tiene a veces bastante de “ser” y muy poco de “humano”) me merece cada día menos respeto. Sé que hablo tan sólo de unos pocos, que la gran mayoría no abandonaría jamás a su compañero y que éstos han pasado a ser una parte fundamental de la familia (entendida esta palabra en el sentido más global del término). Para estas personas -que a ellos sí puedo considerarles, cuanto menos, mis iguales- el mayor de mis respetos y admiraciones. Luego están ésos que denigran, verbal o físicamente a los animales, que los consideran inferiores a eso que tan vehementemente han venido en llamar “raza humana”. Se dicen: “no tienen razonamiento, son inferiores... no pueden pensar”. ¿Y tú sí, pedazo de ignorante?
Cuando estudiaba filosofía (no la carrera, tan sólo alguna asignatura de la carrera) hablaban de Aristóteles y sus silogismos como la fórmula en torno a la cual -en la cual se basa- el pensamiento humano. ¿No son capaces los animales de hacerlos? ¿Se basan simplemente en el conductismo y en un simple “me viene mal” o “me viene bien” para llevar a cabo sus acciones? Francamente, teniendo en cuenta el auge del conductismo -eso de los perros de Paulov- y su implementación en la psicología moderna (recordemos que parece ser la rama que ha triunfado) deberíamos no plantearnos si los animales piensan, sino si somos todos nosotros capaces de hacerlo.
Basados en esta estupidez de que si los animales tienen o no raciocinio se han cometido las mayores barbaridades de la “humanidad”. Desde aquí quiero hacer constar que no apruebo las pruebas con animales (vengan bien o no al “ser humano”) ni las corridas de toros ni nada por el estilo. Las pruebas las deberían hacer con estos tipos como el de la noticia, atiborrarles de medicamentos dañinos para la salud y mirar a ver si sobreviven. Claro que siempre se podría argüir si sobrevive esa frase de “no sabemos si el experimento funcionaría con humanos”.
Creo que las multas son ridículas, creo que los animales son seres humanos y creo en la justicia (que no en el Estado). Si ahorcan a un perro, ¿qué pena merecen? ¡La horca! Si maltratan a un gato, que se desentierren los instrumentos inquisitoriales y se le aplique un garrote vil hasta desangrarle.
Siento ser tan vehemente y poco democrático. Sé que así no llegamos a ningún sitio y ni siquiera creo que mis medidas sean justas o razonables, pero no creo que estos “seres” merezcan caminar ni a mi lado ni al lado de otros tantos como yo que respetan la vida de toda clase de seres. Hablo desde el corazón, y encarcelaría a estos tipos de por vida y, lo que es más importante, les condenaría a trabajos forzados para pagar su propia manutención. Claro, esto parece ser que no es democrático, así que nada, una multita de cien euros está mucho mejor (así, de paso, algún político puede pagarse un par de copas).

Pero no todo es tan malo (y no quiero cebarme en lo desagradable del asunto). Como ya dije al principio, hay cientos de centros de acogidas y lugares que defienden los DERECHOS de estas personas. Les dejo una dirección en la que pueden mirar algunas direcciones para que vean que no todos somos animales:
Protectoras de animales

Y para terminar con este mi extraño artículo diré que tengo dos perritos llamados Robin y Joyce. Cuando he estado triste, han venido conmigo y han alojado su hocico en mis rodillas; cuando he estado contento, también ellos se han alegrado por mí; cuando me he enfadado, lo han comprendido y me han perdonado; cuando han notado alguna amenaza, no han dudado en ponerse entre el otro y yo mismo diciendo en el lenguaje de la naturaleza: “no, antes tendrás que pasar por encima de mi cadáver, porque soy fiel, porque le cuido, porque soy noble, porque nunca le abandonaría, porque soy una persona”.
¿Quién puede decir esto? Sólo ésos merecen ser llamados “personas”. Para el resto, el mayor de mis desprecios.

martes, junio 05, 2007

Literaturas 2.0

A veces ya he referido a Internet como el invento más importante desde ése de Gutenberg. Esta mañana (ya se sabe, lunes, entre que actualizo mi gentoo y demás al final me paso toda la mañana descubriendo “cosillas nuevas”) he echado un ojo a eso de la web 2.0. Páginas como barrapunto.com o meneame.net funcionan siguiendo un sistema de votos (en algunas ocasiones llamado “karma”). A partir de ahí el usuario se integra, poco a poco, en una especie de comunidad global (Woody Allen sacaría ahora a Mashall McLuhan de entre el público, pero me parece que me he quedado sin presupuesto para ello) que le llevará a la fama, la fortuna y la gloria (qué miedo).

Ironías aparte, parece que la llamada “Web 2.0” serviría como epicentro ideológico de un mundo electrónico interconectado, en una nueva forma de conocimiento global que se diversifica a medida que los enlaces y los nuevos métodos de programación dinámica evolucionan (con frases como ésta parece hasta que entiendo de qué estoy hablando).


Cuando comenzaba internet ya se veía como una forma de gran potencial (demasiado, decían algunos). La gran masa de personas a la que una sola noticia o comentario es, simplemente, impresionante. Millones de personas pueden acceder a un texto sin paso por ninguna autoridad competente que haga de censor.

Hasta ahora (ahora es cuando suenan acordes funestos).

En España se escuchan ecos de algunas otras voces que claman como una censura sobre la red. Algunos dicen (si es que el sentido del humor nunca dejará de existir) que los escritores de la red, ahora los llaman bloggers, tendrían que auto-censurarse (yo ya he comprado mi látigo, ¿y tú?). Los ecos hablan de un filtro que distinga lo bueno de lo malo, y que el sistema electrónico de selección de contenidos (basado en parámetros puramente matemáticos cuantificados según el interés OBJETIVO) es malo y habría que revisarlo. ¿Por quién? Clara está la respuesta: por esos ecos interesados que incluso, a veces, tienen incluso rostro y una sede diseñada por algún famoso arquitecto.


Cuando surgió internet la vi como una manera directa de dar a conocer al público mis escritos. El tiempo ha pasado y ahora la veo la única manera lícita de dar a conocer los escritos. ¿Una editorial clásica? Sí, si viviésemos en el siglo XVIII. El papel, como los coches de caballos, está dejando paso al formato electrónico (si bien es cierto que se hace más cómodo leer en papel, por ello las editoriales aún mantendrán cierta cuota de mercado durante algunos años).

Pero el ascenso al poder de la red es imparable. Como los caballos quedaron como un objeto de lujo, sólo para uso lúdico, así también el papel dejará poco a poco (ya lo está haciendo) paso a un sistema de comunicación mucho más directo, participativo y casi inmediato.

Si echamos un ojo a las últimas novedades editoriales españolas nos encontramos con el nada desdeñable precio de 20 euros por libro (amén de cierta dudosa, cuanto menos, calidad literaria). Teniendo en cuenta que nos entretendrá una semana, que lo leeremos gratificantemente frente a la chimenea al lado de nuestro galgo con la pipa entre nuestros dientes... No es mucho, no, sobre todo si tenemos coñac al lado y una buena doncella para servirlo. Además, sólo es un libro.

Pues bien, y hablo ahora como autor de obras de ficción, los escritores malviven y los que se hacen con el beneficio directo producido por el libro son las editoriales (esto pasa desde los tiempos de Dickens, y ya ha llovido). El escritor se lleva un porcentaje mínimo de esos 20 euros (dependiendo del éxito que tengas). El resultado: hay que vender muchos libros para que alguien que sólo escribe pueda vivir dignamente con ello.


Estas mismas voces hablan de la falta de rigor en internet, de la necesidad de algo (llámese Gran Hermano orwelliano, llámese emperador de la galaxia) que nos libre de la tentación de toda esa bazofia.

Desde luego, la historia literaria nos habla bien a las claras de esto: La ingente cantidad de basura que se ha producido en estos últimos tiempos sólo es comparable con el día después a la Fiesta de la Cerveza en Alemania. ¿Alguien no lo ha notado? ¿Alguien no ha pagado esos 20 euros por un libro (por otra parte con una excelente portada casi siempre) y le han dado ganas de tirárselo al autor (y sobre todo al editor) a la cara? Bien, para aquellos que aún lean frente a la chimenea obras de Dante y Virgilio, están bien esos 20 euros, Pero para todos los demás creo que, como internet ha cambiado la manera de informarse, cambiará también la manera en la que disfrutamos del ocio los amantes (y creadores) de la literatura.


¿Qué pasaría si pudiésemos bajar el precio del libro a 5 euros o menos? La gran respuesta de esos nuestros fantasmas con eco (dueños de editoriales y demás, vamos a ponerles nombres): bajaría la calidad y que todo sería una selva.

Respuesta para estos “caballeros”: La calidad no puede ser peor. Me da vergüenza que, cada vez que digo que soy escritor, me digan que si escribo novelas rosas o sobre un documento templario que encontré mientras orinaba. Así que, si son ustedes los “guardianes” del buen gusto literario, les digo humildemente: búsquense un oficio digno y dejen de robarnos nuestros 20 euros.

¿Qué el panorama literario se convertiría en una selva? No, claro que no. Por desgracia, cuando pongo en un buscador cualquiera: “Pepito el de los palotes” me saldrá (seleccionada) de entre todas las entradas de Internet referentes a “Pepito el de los palotes” aquella que más interés haya tenido para los usuarios. Si existe una noticia mejor, serán los mismos usuarios los que decidan (mediante los links o enlaces desde sus páginas que esta noticia sea de mayor interés para nosotros, ávidos fans de nuestro querido Pepito). No es una selva, son entradas ordenadas según su interés (son los propios usuarios los que nos recomiendan sin quererlo).


Pero la maravilla de internet va mucho más allá (y esto lo digo para algunos colegas que parece tienen en gala escribir aún con pluma de ganso). Si los contenidos pueden ser indexados (listados) según categorías, entonces la persona interesada en leer algo (ejemplo, un ensayo) sobre Simone de Beavoir, obtendría, de entre todos los ensayos escritos, el que mejor se adapte a lo que busque. Ejemplo, queremos conocer las vicisitudes amorosas de esta señora. Metemos algo así como: simone beavoir, sartre, amor.

El resultado serían una seria de documentos sobre simone ordenados según:

a) Su adecuación a la búsqueda.

b) Su importancia social.

c) Su calidad (porque lo quieran o no, lo bueno siempre permanece y, por muy extraño que parezca, las personas no somos tontas del todo).

Claro, dirán estos señores, eso no tiene filtro, y cualquiera puede poner chorradas en las que se repita la palabra “amor” junto a Simone de Beavoir (y Sartre, ya de paso). Bien, esto ya ha sucedido, y los buscadores han eliminado las entradas porque no tienen importancia (las personas no las enlazarían). Dicho de otra manera, los motores de búsqueda no harían caso de esta entrada potencial, nos darían (salvo fallo improbable) el resultado que más se acomode a nuestros gustos como lector.


Luego viene el tema (que a todos parece interesar) del vil metal. El material literario abarataría su coste radicalmente. Pero hay un tema más interesante (y aquí me permito barrer para casa): los intermediarios se reducirían y los beneficios irían a parar a... (aquí suenan los aplausos y los vítores): EL VERDADERO AUTOR DE LA OBRA.

En un mundo injusto en el que los intermediarios se llevan casi el total de los beneficios producidos por la obra literaria, internet puede cambiar la forma de mirar el libro y, sobre todo, ampliar de una manera directa las capacidades y posibilidades literarias de la propia materia literaria.

Internet es la obra abierta que todo hombre de letras alguna vez soñó (salvo Torquemadas y alguna que otra alma en penitencia perpetua). Permitiría tanto al lector como al escritor un diálogo directo, mucho más rico y duradero (por paradójico que esto pueda parecer, aún nos asusta la inmediatez del medio). Pero aquí viene un punto capital: el autor escribiría de lo que realmente quiere, liberándose del grillete impuesto por las editoriales y llegando directamente a su público, un público con capacidad directa de elección (no sólo se basaría en lo bonita que es la portada o la crítica pagada en la revista especializada de turno) y con capacidad directa de veto sobre algunas obras (siempre se pueden hacer comentarios sobre una obra mala y, en caso de que este comentario tenga la aquiescencia del resto, la burbuja se extendería de una manera electrónica, de manera que el lector potencial sabría de los posibles inconvenientes de dicha obra).

El mundo se llenaría de obras literarias maravillosas, grandes o pequeñas, poemas de diez páginas y de mil versos, poemas santos y versos profanos, se llenaría, a través de nuestro particular Estigia electrónico, de textos grandiosos y otros no tanto... pero se llenaría, sobre todo, de los textos que al público de verdad interesan.


Por mucho que algunos digan, veo un cielo abierto para las letras y para el mundo. Los ecos provenientes de gobiernos miedosos, atrasados y totalitaristas (y aquí no hablo sólo de países de ideas directamente inspiradas en el comunismo) nos dirán que no, que el libro está mejor en la estantería, bien adornado con tapas de piel (amén de los impuestos que dichos gobiernos se llevan al bolsillo de esos nuestros queridos 20 euros). Para todos esos ecos, para todas esas voces que gritan calladas contra la libertad y el buen juicio, para esos hombres que beben coñac servidos por doncellas frente a la chimenea, les diría que echasen un ojo a nuestro armario, a nuestra economía y nuestros hogares, ¿en cuántos encontramos hoy esa chimenea y ese coñac añejo?

Quizá algún día podamos hablar de otro tipo de cuestiones, menos económicas, mucho más serias también. Podemos estar de acuerdo o no con el copyleft (en los asuntos literarios creo que el tema es bastante más espinoso que en el musical), establecer licencias GPL o Creative Commons, pero también podemos elegir cobrar por la obra o incluso (manda narices) publicar nuestra obra en papel bajo demanda (dícese, no pagamos por nada, y recibimos por ejemplar vendido, directamente, sin tener que pasar por la caja -y el más que posible mal gusto- de los editores).

Para los escritores, Internet no es ese “gran producto filantrópico” (cito textualmente, no sin ironía, la reciente frase de un abogado). Internet es la realidad con la que tendremos que enfrentarnos ayer, una gran herramienta de uso colectivo que (en teoría) debería traer una nueva era de “conocimiento justo”, no ya basado en las imposiciones estatales o mediáticas, sino el verdadero trato justo de la palabra y su verdadero valor.

El discurso de “queremos salvar los derechos de los autores” suena ahora extraño, como si una abigarrada argumentación planease quebrada: “nos quitan el negocio”. Internet no es el enemigo de los artistas, sino la herramienta para un futuro, como lo fue en su día la imprenta, que cambió el método tradicional de la difusión literaria (y no terminó precisamente con la vida de los escritores, sino que los llevó a un nuevo lugar en la historia).


Internet cambiará poco a poco el mundo, sólo hemos visto el principio de un gran movimiento..., y es que, por mucho que algunas voces quieran callar el eco de la libertad, no podrán nunca vencer al futuro.

viernes, febrero 23, 2007

Guía para convertirse en un crítico de éxito

Saludos, amigos lectores (ya me han dicho que esta fórmula está bastante pasada, pero la sigo utilizando, por eso de tocar un poco las narices). Quisiera, a raíz de las últimas críticas que he recibido, devolver un poco la pelota a mis queridos críticos que, me temo, leerán estas líneas. De no ser así... ¡qué diablos! Pasaré un buen rato al menos.

Quiero también hacer notar que no quiero ridiculizar a los críticos, ya que (a veces) son tipos encantadores que tienen familias con dinero y que, verdaderamente, aportan algo al panorama literario, bien descubriendo nuevos valores, bien aportando visiones nuevas del panorama artístico. Un crítico honesto es un artista en ciernes y, como artista verdadero, entiende la dificultad del proceso y del consiguiente acceso social. Estos críticos son totalmente respetables, y para ellos va mi mayor respeto y admiración.
Luego viene otro tipo de críticos, que tienen que ganarse la vida y que, gracias a su falta de talento e incapacidad física y mental, no tienen otra idea mejor que dedicarse a la crítica artística. Estos seres, ya en un alarde de estupidez, deciden que la mejor manera de ganarse su «merecido» hueco en el panorama cultural es acuchillar a todo artista que intenta algo. Si quieres ser uno de estos críticos, sólo tienes que seguir estos puntos, que sin duda te servirán para ser atacado en algún callejón, sí..., pero también te servirán para pagarte el lavavajillas durante algunos meses.

1.- LAS PINTAS (no de cerveza).Tienes que llevar aspecto de «capullo integral» (y perdonad que no os trate de usted, eso se lo reservo a mis lectores, los inteligentes). Es decir, tienes que ir de artista pero sin gusto. Miras un par de fotos de Oscar Wilde si te va el tema «pictórico», te pones una capa al estilo Goethe y demás si quieres criticar a escritores... Ésta es una opción coherente, ya que tienes que llamar al odio sobre ti (ya lo decía el mismo Wilde: «haz que hablen de ti, aunque sea para bien»). Luego también tienes la opción B) dentro del mismo punto: vestir como un ejecutivo (aquí ya te vas a granjear todas las enemistades, eso sí, igual es lo que necesitas para comprarte el dvd).

2.- EL LENGUAJE. Es un punto a tener muy en cuenta. Tienes que aprender palabras como «huero», «falaz». Cuando no tengas ni idea qué significa esto o aquéllo, cuando no te llegue un mensaje... ¡No, por Dios! ¡El estúpido no eres tú, son los otros! Entonces tienes que decir cosas tales como: «sin contenido», «huero, banal», «me deja frío» (esta última parte es peligrosa, no vaya a ser que os acusen de «poco sensuales»).
Sobre este punto existen diversas recetas, cada una peor que la anterior y que os hacen quedar como imbéciles delante de cualquier persona con un poco de sentido común. Pero preguntaros qué buscáis realmente: ¿Pagar las facturas o convertiros en personas decentes? Desde luego, si os metéis a críticos de segunda no esperéis ganaros el cielo.
Con el lenguaje, tenéis que demostrar que tenéis estudios (aunque os pasaseis la carrera en el bar, eso no importa). La cuestión es que parezca que aceptáis todo pero que no os convence cualquier cosa: podéis emplear palabras como «culteranismo». Ésta puede llevaros al éxito, pero ¡cuidadín, cuidadín!: ¡las personas que os van a leer igual saben quien era Cervantes! Puff, entonces lo tenéis difícil, amigos, igual consideran que (quizá) el medio artístico sea algo más que contar historias sobre indigentes y problemas sociales... ¿Qué hacer con estos? Tenemos que ganárnoslos también, con el disimulo, en plan Maquiavello. Hay que dar una de cal y otra de arena. Ejemplo: «Cayendo en el culteranismo» (si alguien se lo piensa tendrá una fácil respuesta y quedamos como imbéciles, es cierto: No tenemos ni idea de qué quiere decir, pero ¡Jo, qué bien queda eso de «culteranismo»!).


3.- ¡NO RECONOCER LA IGNORANCIA NUNCA! Está claro que cuando no tenemos nada que decir, cuando nos quedamos como Pitufo Dormilón leyendo la Crítica de la Razón Pura... Cuando nos preguntamos en una cuita metafísica: ¿Qué narices quiere decir? Entonces ha llegado el momento de utilizar nuestra palabra estrella... ¡HUERO! Claro, miramos nuestro diccionario de sinónimos y encontramos multitud de formas para expresar lo mismo: «sin sentido», «no me llena», «se recrea en la forma», «sin llegar a alcanzar en ningún momento al (lector, espectador...)».
Moraleja (Frase de Lisa Simpson): Es mejor permanecer callado y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo. Respuesta de Homer (que no se ha enterado de nada, como nosotros con una obra de psicología estructuralista): ¡Si lo sabré yo!
Por favor, somos críticos de éxito, no monos en una feria. Siempre hay que decir algo. Por tanto, tened listas unas frases que a cualquier artista le duelan. Esto es a gusto del consumidor, sólo doy unas pequeñas pistas, que cada crítico (en su inmensa inteligencia) puede aplicar como le parezca (o dedicarse a cosas más decentes y a su altura intelectual: suicida).

4.- HALAGAR DE VEZ EN CUANDO. (Punto importante) Hay que decir, de vez en cuando, que algo está bien (si no nos pillan el truco). Pufff, nos miramos al espejo y nos confesamos: Padre, confieso que no tengo ni idea de qué estoy haciendo, a mí me parece igual un cuadro de Velázquez que el dibujo que ha pintado mi bebé. No importa, para eso estamos leyendo esta guía de descarriados (que me perdone Maimónides). El tema es que todo aquello que sea sencillo, un poco poético, un poco plástico... ¡Eso está bien, cumple con nuestros parámetros! Entonces le ponemos alguna frase como «honesto, sincero..., detrás hay un artista». Luego, para cubrirnos las espaldas, podemos decir algo malo del artista (por si acaso lo ha pintado o escrito nuestro bebé): «Tiene aún puntos flojos, pero se atisba una madurez en su manejo del (lenguaje, pincel, consolador)».

5.- ¡EL TEMA DE LA MADUREZ! Esto nos va a traer éxitos continuos, ya veréis. Cuando queramos poner a medio-parir a alguien: «no ha alcanzado su grado de madurez», «le falta experiencia». Sirve para todo, creedme, tanto si sois madres con alguna carencia afectiva como si sois críticos de ópera. Cuando un hijo no os hace caso: «Le falta madurez». Cuando os habéis dormido en medio de la ópera: «Tiene buen timbre, pero le falta madurez». Éxito garantizado. Y es que... Os contaré un pequeño secreto, la madurez es eso de los que todos hablan y nadie sabe qué es.

6.- ¡HISTORIA, HISTORIA! Queremos parecer tipos con carrera, tipos de esos que lo saben todo y eso. Bien, haceros con un ordenador y leeros, por encima, una página que os defina en poco menos de veitne párrafos la historia del arte. Lo siento, amigos míos: hay que aprenderse esos veinte párrafos (pensad en el flamante lavavajillas que os vais a comprar, no me diréis que no merece la pena). Luego viene el tema: hay que comparar la obra con algún período de la historia del arte y decir que no aporta nada nuevo. Total: vemos un cuadro que parece que lo ha pintado nuestro hijo (si lo ha pintado Picasso y no tiene cartelito estamos ante un serio problema). Bien, miramos nuestros veinte párrafos y decimos: Vanguardia. Perfecto, ya somos críticos profesionales. Ahora sólo tenemos que dar con la frase adecuada. Podría ser algo así como «enclavado dentro del terreno de la vanguardia, el artista (poner aquí el nombre de la víctima) se pierde en historicismos y revisionismos que nada aportan a la historia de la pintura».
Amigos míos pero... ¡si es que ya parecéis unos críticos profesionales! Esto vale para todo.
Ejemplos:
Literatura: «El libro se basa en la repetición de esquemas ya vistos, sin aportar nada nuevo a la literatura. Vemos huellas de Joyce (a este lo podéis poner dónde queráis, porque total... Nos ha influido a todos), Dos Passos o Hemingway (a este último lo citan tanto porque es sencillito y americano, y queda medio moderno, un éxito asegurado)»
Ópera: «La representación no aportó nada nuevo, limitándose a la repetición de esquemas tantas veces contemplados y recreados por artistas que sí merecen ser llamados escenógrafos como... Bla, bla, bla (quién sea, eso da igual)».
Música clásica:
Caso de que nos parezca agradable: «El compositor parece anclado en un clasicismo que no consigue superar»
No entendemos ni un pimiento: «Schoenberg planea cual fantasma sobre la obra, pero el artista repite más que asimila» (esto es para destrozar a cualquiera que intente algo nuevo).

Si controlamos este punto, el lector dirá: Joer, un tipo tan culto no puede estar equivocado. ¡Jejeje, si es que somos los mejores!

7.- ¡A MÍ NO ME COMPRAN! Perfecto, pero que no descubran que os estáis pagando el lavavajillas (cómo van a estar de bonitos los plantos, si es que sólo pensarlo... ¡Me dan ganas de destrozar mil artistas!). Esto hay que usarlo con cuidado, porque la réplica es fácil. La moraleja de ésto es que tienes que parecer un tipo íntegro que no se deja avasallar por las modas (pero cuidadín: no poner en tela de juicio nada reconocido). De vez en cuando, adornar la crítica con algo así como: «muchas son las tendencias y las modas, poco aportan. Lo verdadero, siempre permanece.». ¡Quedamos como reyes!

8.- EL LECTOR ES EL AMO. Es decir, si escribimos en un medio mayoritario podemos emplear temas como «estirado» o similares, pero ni se os ocurra poner eso cuando escribís críticas de ópera. Vamos a ver, lo normal: «demasiado formal, ignorando al lector» (traducción: no sabemos de qué habla y no pienso buscar las referencias, ¡hay fútbol en la tele!). En el segundo caso (que escribamos para lectores que igual sí se dan cuenta de qué hablan): «Las referencias no aportan nada al texto, constituyendo meras pinceladas de talentos mucho más grandes». Como dijo Lope de Vega, hay que darle al lector lo que pide.
Perdón por el ejemplo que voy a poner (pero me parece a la altura de los críticos). La principal crítica que se hace a los jugadores de fútbol es la siguiente: ¡Joder, macho, con lo que cobran! Vale, moraleja: hay que ir a por ellos y tener en cuenta que el lector a cual van dirigidas nuestras exoneraciones retóricas está bastante más hecho polvo que él. Ejemplo: «El autor hace un mal uso del lenguaje» (aquí sacar a relucir cualquier tontería, como un fallo tipográfico o lo que sea). Otra mejor: «el autor olvida a su público, convirtiéndose en un Narciso moderno» (ofensa media). Ya, si queremos ser unos pelotas de campeonato, tenemos frases de este estilo: «El autor ofende a un bienintencionado público que no se deja engañar, un público siempre en busca de una verdad que, desde luego, no encuentra en sus (líneas, pinceladas, notas)».


Bueno, hasta aquí hemos llegado con la ironía del mes. Espero que os haya gustado. Por favor (que últimamente todo hay que decirlo), no os las toméis en serio. Espero que nadie se haga crítico después de leer esto. Creo que, de vez en cuando, surge alguien que sí merece la pena, alguien que puede ser llamado crítico (como también son pocos los que merecen ser llamados artistas). Un crítico no debería ser un artista frustrado o alguien que no tiene otra forma de ganarse la vida, la crítica debería servir como acercamiento entre autor y público. Para todos aquellos que hacen de su vida una cloaca, para todos esos críticos que viven de destrozar ilusiones y sueños, para todos esos les envío mi más optimista deseo: El mundo está mejor sin vosotros, ¡pudriros!

martes, enero 23, 2007

Rendiciones


Desde que recibo críticas debido a mi, digamos, abultado ego (sería decir poco) me siento bastante apesadumbrado (no crean que no me ha costado encontrar un sinónimo de «jodido»).

El mundo funciona así: cualquier manifestación de carácter fuera del, digamos (vaya, me repito), «sistema de esclavismo imperante» se ve como no sólo como una crítica al sistema, sino como un ataque personal para todas aquellas «personas» (entre comillas, por si no lo notan, queridos detractores) que, embebidas de fracaso y mal gusto, viven sus días amargados y carcomidos por las invisibles cadenas que no les permiten manifestarse como ellos quisieran (sí, es decir mucho: la mayoría no tienen nada que manifestar).


El sistema va más allá: una vez adocenados, produce individuos «adocenadores», es decir, que el sistema crea una retroalimentación que servirá para producir individuos aún más esclavos. Esto está muy bien, y producirá generaciones de individuos felices, porque todos somos felices en este mundo con lavadoras y dvds (nadie se ha quejado de la comodidad, en fin).


Recientemente, y bajo la negativa a publicar en formato papel mi obra «Diarios de un Fumador», he decidido ponerla a la venta en formato electrónico. Su precio será claramente prohibitivo para cualquier economía familiar (más o menos dos euros, sí: dos). Con esto, perdonen, no pienso hacerme rico ni nada por el estilo (a no ser que venda un millón de copias). Pongo este precio (simbólico) y pido con ello una especie de apoyo tácito a todos los escritores y artistas que, casi anónimamente y sin buscar beneficio económico, trabajamos en pos de una mejor literatura, experimentando aún en casos de que nos golpeen y nos fustiguen con comentarios malintencionados.

Mi obra no es una obra narrativa: no quiero timar dos euros a nadie. Que nadie espere una desgarradora historia sobre el espíritu humano. Si tiene alguna virtud, se encuentra en la estructura y su vena «metaliteraria». La obra está narrada en clave faulkneriana de manera consciente y las referencias a otros mitos literarios son constantes. Con esto, lo sé, corro el riesgo de caer en una pretenciosidad manifiesta y, créanme, lo sabía desde que comencé la obra. «Diarios de un Fumador» habla sobre la estructura de la novela moderna en clave narrativa.

Cuando comencé, hace ya creo bastantes años, mi carrera literaria, sabía que no sería fácil, que sería mejor entablar un diálogo con los lectores de una manera más tradicional. Esto fue hace ya más de diez años. Ahora, con el paso del tiempo, el panorama literario ha alcanzado cotas de estupidez que ni yo mismo sospechaba. Libritos de aventuras y noveluchas históricas parecen acaparar el grueso de las lecturas de las «personas cultas». Me parece bien, no voy a negar lo que defiendo desde un primer momento: la libertad. Cada uno es libre de drogarse, practicar la eutanasia o leer basura (sí, al menos desde un punto de vista ético, lo que digan las autoridades me da ya igual).


Desde este mi pequeño foro, desde este púlpito que nadie agradece, os ofrezco mi obra y os invito a que la comentéis.


Sí, voy a reconocerlo, pretendo aportar algo al panorama literario: ¿una revisión crítica? Tal vez, pueden llamarlo como quieran. No escribo al azar, mido las palabras y sé desde un principio lo que quiero contar, cuando hago referencias a otros autores están ahí por algo, y son parte de una trama interna que, esta vez sí, me interesa contar. Mi ideal de novela se conforma como una cebolla: la capa exterior puede que sea desagradable a algunos, puede que no interese (¿quién utiliza la piel para hacer la salsa?); puede que sólo algunos lectores quieran traspasar dicha capa, puede que no les interese a demasiados.


No quiero contar historias. Sí, lo sé, parece una contradicción. Mi objetivo es contar aquello que no se lee a partir de aquello que se lee. Quien busque una historia de claves ocultas históricas, que vaya a una tienda de libros y coja el primer volumen que tenga enfrente: tendrá una narrativa aceptable y contará una historia que le enriquecerá, tendrá fundamento histórico (alguno) y, sobre todo, le entretendrá. En mis novelas no van a encontrar eso: sólo hallarán un desarrollo narrativo en torno a la «metalitetura». Sí, cuenta cosas y se puede seguir de una manera más o menos aceptable. Es confusa, liosa (ya se lo digo), pero también encierra una revisión y una nueva visión del panorama literario hasta nuestros días.


«Diarios de un Fumador» es como aprender a fumar en pipa: no gusta a todos, es fuerte y sabe a tierra seca. Con el tiempo, tal vez algunos juzguen adecuado este mi trabajo que ahora os ofrezco, desde mi desengaño pero también desde mi esperanza.

Voy también a abrir una sección para vuestros comentarios sobre la novela. Si la léeis, me gustaría saber vuestra opinión. Las publicaré todas, hasta las escritas desde esa bilis negra que, a veces, posee al lector. No importa, una obra no está hecha de palabras, una obra literaria es un proceso en el tiempo, vivo, que se alimenta de los comentarios y las críticas.

Desde aquí os ofrezco no mi rendición, sino mi esperanza en un público inteligente y voraz, en un público que, confío y sé, aún existe.

martes, enero 02, 2007

¡Feliz 2007!

Querría con este comentario, mis muy amigos lectores, felicitarles este grandioso año que ahora comienza.
Tengo que confesar que este nuevo año me llena de ilusión. Hemos visto el año pasado y hemos asistido a, sin duda, un gran año. La gente, por fin, se ha dado cuenta que hay que llevar una dieta sana y hacer ejercicio, dejar de fumar y... ¡Trabajar, siempre trabajar! El mundo va bien, y no sólo España (que está que se sale, claro).
Señores, entendamos que esas pequeñas aportaciones de capital que tenemos que hacer a nuestro querido Estado son mínimas en comparación con los magníficos servicios que nos dan en contraprestación (cuando se me ocurra alguno, lo pongo). ¿Podemos poner precio, acaso, a la libertad infinita que nuestro Estado nos proporciona? Creo que sólo hay una respuesta: No. Algunos advenedizos de baratillo hablan de elevados impuestos, de corrupción por todos lados... ¡De violación de los derechos humanos! Por favor, seamos serios. Hemos tenido, para empezar el año con buen pie, la imagen de Sadam Hussein ahorcado (algunos se quejan de que eso va en contra de los derechos humanos, anda que...). ¿Qué mejor forma de empezar el año que la imagen de un dictador ahorcado? Sí, así nuestros niños pueden deleitarse con una imagen navideña y familiar.
Menos mal (digo, y digo bien) que nuestros gobernantes se preocupan por el pueblo. Lejos de aquellos tiempos del Rey Sol, ahora estos que tienen el poder gobiernan por y para el pueblo. ¡No! Digo más: Son parte del pueblo y caminan entre las gentes, sin dejarse seducir por el poder zalamero (me gusta esa palabra).

Además... ¿cómo no voy a estar contento y feliz (sin saber qué es una reiteración) si cada vez nuestros hijos, futuro del país, estudian más y mejos? No, no están criando una red de paletos incultos, no... ¡Ahora leen colecciones grandiosas preparadas para su edad! Yo me pregunto: ¿Para qué volver atrás si nuestra literatura actual ofrece obras grandiosas muy superiores a eso que llaman «clásicos»? ¡Sí, por fin nuestra gran sociedad ha superado los clásicos y la modernidad, de una vez por todas, ha terminado con el imperio de la tiranía! Cada vez que se tira en un país gobernado por tiranos una bomba... Allí estamos todos, ahí estoy yo, ciudadano demócrata, con mi pin de Sadam ahorcado y con la palabra «libertad» en una camiseta de cien euros.
Pero no nos engañemos, no todos los países viven tan bien como en España (paraíso de la cultura y el librepensamiento). Hay lugares en que se piensa de manera diferente y, espero que no me caega un rayo, no creen en Dios, en nuestro Dios único probado por siglos de excelentes filósofos. Son estos países lugares de corrupción en el que se devora a los niños nada más nacer y se cometen atrocidades de la más diversa índole. Nuestra labor como demócratas es darles luz, la luz que en occidente sobra. ¿Pueden creer, hermanos, que incluso hay países en los que no saben lo que es una maravillosa hamburguesa? Sí, lo sé, yo tampoco entiendo cómo pueden sobrevivir, por ello su esperanza de vida es más baja que la de occidente.
En estos países se tumban «a la bartola» sin hacer nada en todo el día, porque tienen sistemas económicos comunistas o incluso peor (no me atrevo ni a pronunciarlo). Estos sistemas, permítanme, no crean la necesaria competitividad para un progreso sano y, así, las gentes no tienen incentivos que cumplir. ¿No es acaso mejor nuestro sistema mucho mejor? Nuestros gobiernos, con esas pequeños impuestos (ni nos damos cuenta, ¿verdad?) nos proporcionan, aparte de estabilidad y libertad, los elementos necesarios para hacer de nuestras vidas un paraíso de comodidad.

Desde aquí os pido, amigos demócratas, que encendamos nuestras lavadoras y electrodomésticos y cantemos a una: ¡Viva la libertad!

Este 2007 promete, feliz año a todos.

lunes, noviembre 27, 2006

Audiencias


Sin quererlo, casi, esperando la gloria de los triunfos de nuestros equipos en la Copa de Europa, me vi envuelto, gran pecado, impávido, en lo que por aquí llaman «telediario» (los antiguos lo llamaban «parte», término quizá más adecuado, como todo lo antiguo). Volveré a mi comentario particular: He estudiado periodismo y, debido a ello, mi indignación cada vez que contemplo uno de estos ejemplos modernos de manipulación va creciendo de día en día.
No citaré la cadena en cuestión (porque lo hacen todas, al menos en este caso). Hay constantes en cada cadena, pero también hay una especie de «norma de estilo» que cumplen todas las cadenas. Animado y divertido, seguí contemplando la correcta aplicación de la norma de estilo.

Las noticias en cuestión versaban acerca de una nueva droga de diseño cuyo titular (lo hacían «en colas», para que luego digan mis profesores que no aprendí nada, acertarían): Nueva droga más nociva que la heroína. ¡Toma ya! ¡Alarma social! Si es que estos jovenzuelos... ¡Cada día peor! El informativo en cuestión no mentía, todo hay que decirlo (o eso parecía, pero no importa la mentira o verdad, sino la forma que se le da a la información, son los nuevos tipos). Aportaban datos concluyentes sobre la nueva droga y la comparaban con las anteriores de diseño, incluso tomaban fotografías de algunos consumidores, comparando el antes y el después (en fin, quizá sea por otros motivos, pero no me meteré con esto).
Lo peor venía después, ya que, perfectamente hilado con un final de la noticia tipo «el 80% de los jóvenes reconocen haber consumido alguna sustancia considerada como droga» introducen una información sobre los jóvenes (el alcohol, en este caso). Conseguir imágenes del lamentable estado de algunos parques tras un fin de semana en una gran ciudad española no es complicado (lo reconozco, algunos son bastante «cochinos»). Bien, tenemos que los jóvenes, que consumen drogas en un 80% (obviamente, creeremos en la estadística, nos han educado así) y que beben como condenados a muerte... son peores que Belcebú en una convención republicana (más o menos será la conclusión que obtenga cualquiera que contemple semejante colección de tonterías (ahora lo llaman «Noticias»).
Sigamos con la colección de «verdades evidentes» (y aquí hay variaciones entre una y otra cadena). Según el medio pertenezca a un sector u otro, ponen antes o después la noticia sobre las reacciones de gobierno u oposición. Total que, fieles a la norma de «lo que cuenta es el final», plantan un comentario ridículo de uno de los contendientes con respecto al tema (poniendo «a caldo» a la otra parte), para seguir con la conclusión de la parte (gobierno u oposición a la que quieren apoyar).

Este simple hecho, que pudiera parecer estúpido, marca la norma de lo que es la información actual: política basura. No, ya no hablamos de la diferencia filosófica entre una tendencia u otra (podríamos incluso hablar de Platón). Venden la idea de que la noticia ha de ser asequible a todos, por lo que, considerando al espectador (o lector) medio un idiota integral, simplifican los términos para que «llegue a todos». La noticia en cuestión se queda a medias. No mienten, no, sólo cuentan una parte de la verdad.
Lo peor de la cosa es la propia estructura, la manipulación inherente en el hecho de la organización estructural de un noticiario. Esto no es nuevo, señores, y podríamos compararlo con el «montaje de atracciones» de Eisenstein (mientras no acudía a clase me dedicaba a leer cosas como ésta, bastante más útiles): Dos imágenes consecutivas producen un efecto en el espectador, una especie de metáfora fílmica. Un ejemplo nos aclarará la situación: Un plano del diablo devorando a un recién nacido seguido de la imagen de un policía nos dará como emoción o conclusión que «los policías son peores que el diablo, hay que temerles».
Esta teoría del montaje resulta muy aplicable en estos tiempos. Si hilamos las noticias una u otra manera la conclusión global que el espectador obtenga de un tema de actualidad será totalmente diferente de la que obtengamos de una estructura diferente. La manipulación ya no consiste en la mentira, es ahora mucho más compleja. Se habla de un medio plural, sin mentiras ni adjetivos (en parte, viene a ser cierto), pero la manipulación ya no proviene de la desinformación, sino del adjetivo que deviene de la propia estructura.
Quizá esté equivocado, amigos, pero en seis años de periodismo sólo una asignatura sirvió para decir, un poco, la verdad: Opinión Pública. En esta asignatura (creo que era de cuarto, al menos en mi plan), hacían una revisión histórica de la manipulación de los medios de comunicación a lo largo de la historia.
Sí, señores,la prensa está controlada por grandes grupos que, bajo intereses económicos, tiñen la verdadera política de plutocracia y nos envuelven en una guerra que no nos importa (o no debería). No, nuestros hijos no son unos drogadictos que se matan a consumir alcohol los fines de semana, no... Les recomiendo que salgan a la calle y hagan ustedes mismos las estadísticas, que se topen con jóvenes y vean si este 80% del que hablan las encuestas es real. No, que no nos asusten con números, no nos dejemos amedrentar por esta política del miedo que parece imperar en los noticiarios. No nos van a atracar cuando salimos a comprar el pan (ahora la han tomado con los ucranianos y los del este), si nos encontramos a un joven no va a echar espuma por la boca para conseguir su dosis, no...
Tal vez quieran lograr con esto adocenarnos, hacernos confiar en un sistema que, lejos de buscar el interés de un pueblo, está detrás del interés económico de unos pocos que controlan los medios. Es la política del miedo... Como ya sucedería en los EE.UU. (si es que copiamos todo lo malo) nos asustan constantemente y nos hacen temer una amenaza que, en realidad, no existe. No, la amenaza de verdad está en unos hombres que emplean cruelmente unos medios de comunicación para usarlos en su beneficio, para crear una cortina de humo, para evitar la crítica hacia el que debe ser el verdadero enemigo. Pagaremos nuestros impuestos porque nos hacen ver que es la única manera de luchar contra este mal que son las drogas, el sexo y rock... Sí, la juventud está corrompida y hay que cambiarlo todo, poner uniformes y teñir de negro los sueños de una juventud que ha nacido sin esperanzas.
Temer, a todo, a lo distinto y a lo desconocido, a lo vulgar y lo excéntrico, a lo maravilloso o a lo sublime. Todos debemos entender, es una cultura para todos y por todos.

Sí, todo esto es mucho mejor que darnos la oportunidad de pensar, de luchar, de imaginar.