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lunes, noviembre 29, 2010

Barcelona - Real Madrid

Intentaré no ser demasiado estúpido en este post (cuestión de fácil planteamiento, pero de muy difícil aplicación). Hoy es el gran clásico y, a mi modo de ver, uno de los que más expectación ha despertado en los últimos años. El Madrid parece tener ahora el anti-Barça, si bien es cierto que no se trata de un futbolista sino del entrenador, y el Barça parece que como siempre, jugando espectacularmente y con el mejor jugador del mundo (me temo que sin discusión) en sus filas.
Me iré a verlo a un bar. Los de cierta cadena han amenazado con quitar la señal a los bares que no paguen el impuesto de bar o algo así, de tal manera que espero que hayan pagado porque ya se sabe que eso de pagar impuestos debe ser algo cuasi-religioso en esta nuestra nueva sociedad laica. Yo no soy demasiado religioso (por no decir nada) pero aún a pesar de mis discrepancias considero más lógico el asunto de creer en la vida eterna (que no es mal premio) que el de pagar impuestos para sabe dios qué (con minúscula, es que me refiero al político de turno).
En fin, suerte a los dos pero un poco más para uno (y si alguien me ha leído dos veces ya sabrá para qué lado tiro). El problema es que ya no me atrevo ni a decirlo para que no me tachen de que hago política.
Y por eso me gustaba el fútbol: porque antes era un juego.
Lo de ahora… casi que me da un poco de asco.

martes, septiembre 07, 2010

Literatura y fútbol

Hecho innegable: pocos son los escritores aficionados al fútbol. ¿Fenómeno de masas contra la reivindicación del individuo que siempre ha supuesto la literatura? Pocos son los escritores que abiertamente admiten su gusto por este deporte. Estaba Camus y, que yo recuerde, sólo yo. Supongo que otros habrá y seguro que otros habrá, quizás callen éstos, quizá sus razones tendrán, quizás estemos los demás equivocados.
Me gusta el fútbol porque me hace escapar de lo mundano, que son para mí las palabras. Es mundano el fútbol porque a muchos gusta y elegantes las palabras a ritmo porque son patrimonio de unos pocos. No soy de los que gustan de lo popular, más bien de lo selecto.
¿Por qué me gusta el fútbol? Quizás dentro del diletante y esteta sobreviva aún el esclavo que un día también fui. Hoy soy tan pobre como libre y tan libre como esclavo, por eso me gusta el fútbol que nada pide salvo la eterna fidelidad a unos colores que desgarran y alegrías, a veces, también dan.
Me gusta el fútbol por la lucha que nunca termina, porque el éxito se olvida a la mañana siguiente y porque nada permanece. Me gusta el fútbol porque me gusta el F.C. Barcelona y vivo en Madrid y eso es lucha y porque todos los que me rodean son del Real Madrid y porque detesto a Cristiano Ronaldo y sus piscinas olímpicas y sus salidas de tono de estrella del rock sin talento y porque me gustaba Stoichkov y también Messi, pero por qué no Zidane.
Me gusta el fútbol porque me hace sentir humano.
Por eso, también, antes de convertirme en escritor, me gustaba la literatura.