domingo, julio 11, 2010

¿Sobre Literatura?, por Martín Cid



¿Sobre literatura?
por Martín Cid
http://www.martincid.com/




I (redoble de tambor, música fúnebre)
El irónico mercado
Miro la lista de los libros más vendidos. Esta semana María dueñas Vinuesa encabeza las listas con una novela que, dicen, es de amor, exotismo… espionaje. Una mujer enfrentada con las circunstancias por lo que parece entreverse. Hasta el número tres no nos encontramos con Reverte y su Asedio, también con Matilde Asensi en el número siete que es más o menos como encontrarse con Messi en los diez mejores goles del año (algo normal a todas luces). Miro estos títulos que parecen sacados todos de la más reciente de las fotocopiadoras modernas.
¿Necesitamos explicaciones? Me explico: como El Código DaVinci (©) ya está escrito (¿?¿?¿!!!!!) podremos llamar a nuestro libro tranquilamente El Código Miguel Ángel que nadie nos acusará de plagio y, de paso, podemos intentar vender a la editorial que aprovecharemos el boom del best-seller de Dan Brown. Puede que no funcione (¡!) o puede que sí: parece que los editores no tienen demasiado miedo a repetir esquemas exitosos.
Así, en esta lista de los más vendidos siempre hay una especie de marca B (como las pipas BigBen de Dunhill o la Shelley Bobyns de los Simpsons (©)). Cuando Umberto Eco publicó El Nombre de la Rosa, verdadera iniciadora del tema de la moderna narrativa pseudo-histórica, no imaginaba (seguramente) que iba a tener tantos y tantos seguidores de distinto tipo. Y es que si El Código DaVinci toma algunos puntos de El Nombre de La Rosa, siendo definitivamente inferior a la obra de Eco, ahora vienen otros copiando la copia y otros que copiarán la copia al más puro estilo (valga la redundancia) del copista monacal salido de alguna novela de Eco.
Pero este tipo de novela pseudo-histórica sólo es un tipo de obra que podemos copiar. Ahora mismo hay más con las que poder paliar nuestra falta de imaginación. Aún vagan en nuestros recuerdos las pesadillas de Millenium, y sobre todo los sueños infames de los libreros que no han adquirido los libros. Tres entregas con una heroína que se enfrenta al mundo de los depravados, violadores y periodistas (los que hayan leído la novela sabrán cuál es peor clase de ser humano de los tres, yo no la he leído).
En los próximos años seguramente veremos el auge de una especie de mujer no-rubia con mala leche que no le llegará a la suela de los zapatos a Lisbeth Salander, sí, pero que llenará las arcas de los (¿a veces?) avaros editores. Todavía no ha llegado a nuestro país la moda en todo su apogeo, aunque ya da sus primeros coletazos en una mujer que se apellida (casualmente) igual que Larsson pero que no es Larsson escritor que murió sin ver su éxito ni el Larsson que jugó en el Celtic de Glasgow durante tantos años.
Otra línea (ésta más antigua que el hombre) que proviene del fumador de pipa J.R.R. Tolkien. A este tipo de literatura (que no fue en sus comienzos ni tan juvenil ni estúpida) pertenecen incunables del tipo Harry Potter o alguna niña maga (que podemos distinguir con dificultad del primero porque uno es niño y la otra es niña). No habrá buena lista de los más vendidos sin una obra épica de este tipo.
En otro orden de cosas nos encontramos con lo que las editoriales llaman “literatura seria”. Si han pensado por un momento que vamos a hablar de James Joyce y sus sucedáneos están muy equivocados. ¿Cortazar? ¡Dios mío! ¿Acaso creen que sólo se pueden publicar libros para superdotados? No, hoy bebemos en la inmensidad de lo mediocre y es por eso que lo que antes era vanguardia hoy se ha convertido en retaguardia y los títulos serios hoy se han convertido en una especie de mezcla entre una novela de espionaje mala con las vicisitudes de una ama de casa que descubre su sexualidad o algún otro elemento suficientemente soez como para que la crítica (loado sea su santo nombre) se rasgue las vestiduras ante tal provocador gesto. ¿Simple marketing? Sí.


II
Cómo no reírse de lo anterior y no morir en el intento: el héroe
Y ahora ante la lista de los más vendidos en esos grandes almacenes la pregunta surge como si nada: ¿qué tienen todos en común? Es difícil responder pero no imposible, y es que el ya citado marketing ha terminado con casi cualquier iniciativa en casi cualquier contexto. Los personajes suelen ser adolescentes de todas las edades: tienen un toque de inadaptados porque el que lee libros no es ya de por sí muy normal (y hay que congraciarse con el lector que, al fin y al cabo, es el que paga)… hay muchos best-sellers con protagonista femenina (adolescente, normalmente de unos cuarenta años, con carencias afectivas y carácter más bien llorón que nos recuerda a Laforet), los hay de adolescentes que se enamoran de vampiros y hackers que luchan contra el entramado de mentiras en la hipócrita sociedad sueca.
El héroe sigue presente en estos libros tan vendidos, un héroe ya cansado que roza la locura como lo hiciera el Quijote, pero un héroe que no sabe ya muy bien el porqué de su lucha (algo así como J. Stewart en El Hombre que Sabía Demasiado (poco)). También el Quijote tuvo que inventar su propia aventura, plagada de molinos de viento que no existen… ¿una reflexión sobre la creación literaria? Pero los héroes de esta nueva generación de literatos son un poco menos inteligentes y mucho más adaptados a un mundo del que no se pueden escapar. ¿Cómo poder desligarse de un mundo con unas estructuras tan férreas? Un imposible. Los héroes de hoy coquetean con ese pasado en sus códigos ocultos y, de esta manera, descubren una nueva realidad más literaria y más real.
Y es que queda algo en nosotros de Harry Potter: deseamos al abrir una novela creer en una escuela de magos y, poco a poco, nos olvidamos de la estructura para recordar nuestros más infantiles tiempos, esos en los que soñábamos que con un movimiento de nuestra pluma podría caer Troya.
Hoy bien saben los novelistas que no quedan Troyas por arrasar y ya las novelas reconocen su innata capacidad para ir más allá del papel.
Porque hoy, por lo que parece, todo está en una lista de los libros más vendidos.
Aún nos queda un consuelo: también en época de Cervantes se escribían obras mediocres, dicen algunos.
Me siento triste hoy y respondo: no tan mediocres, no tantas.
Porque en la antigüedad el hombre aún podía soñar.

**Martín Cid es autor de las novelas “Ariza” (ed. Alcalá, 2008), “Un Siglo de Cenizas” (ed. Akrón, 2009), Los 7 Pecados de Eminescu (e-book) y del ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” (ed. Akrón, 2010).


Publicado en:



http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=39842&menu=5

sábado, julio 10, 2010

Eduardo de la Fuente, periodista del Faro Balear, radio Marratxí (92,9 FM) entrevista a Martín Cid


Martín Cid, ovetense de nacimiento y madrileño de adopción, es escritor por encima de todas las cosas. Es autor de las novelas “Ariza”, “Un Siglo de Cenizas”, y “Los Siete Pecados de Eminescu”, además del ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” que se editará el próximo mes de septiembre. También codirige y edita junto a Isabel del Río la revista cultural Yareah. Y acaba de lanzar en internet el proyecto Las Libertades. Por si todo esto les parece poco, aún tiene tiempo de colaborar con numerosas publicaciones, entre las que nos enorgullece poder contar la edición digital de EL FARO BALEAR.

De la actividad frenética que Martín Cid lleva a cabo con aparente calma y serenidad habló el autor con Eduardo de la Fuente en EL FARO BALEAR radio.

Para escuchar el podcast de la entrevista:
http://elfarobalear.podcast.es/episodio.php?usuario=elfarobalear&id=20595

Otros links:

domingo, julio 04, 2010

Hoy juega España, por Martín Cid




Y algo tendrá que ver con la crisis (como, por desgracia, cualquier manifestación en nuestro país en los últimos tiempos). Sí, señores, hoy juega España y parece haber un clima generalizado de apoyo a la selección. Hoy juega España y en el combinado nacional hay varios jugadores catalanes, sí (incluso vascos).
Hoy juega España y mucho se habla ya de fútbol en nuestro país como para poder olvidarlo: sí, hoy juega España (ante Portugal, todo sea dicho).
Y hoy, además, quiero hablar de un señor llamado Joan Laporta, abanderado del catalanismo en la peor de sus vertientes posibles: la del oportunismo más mezquino.
Y hoy, además, quiero recordar las palabras de un tal Xavi Hernández (9 de octubre del 2007, publicadas en el diario Marca), a raíz de unas declaraciones del señor Laporta (sobre la selección catalana): “Mi selección es España, que es mi país”.
Y también hoy (y ya alejados del ámbito futbolístico) me vienen a la mente otras muchas manifestaciones de artistas y gentes no tan leídas como Carod Rovira pero igualmente válidas (sí, lo de “leída” era con “ironía”) en apoyo de lo que fue España, hoy convertida en una especie de lodazal en la que cada partido (independentista o no) busca su beneficio más que el de la nación.
Hoy se juega algo más que un partido: el mundial es una especie de juego en el que los estados se miden unos con otros y muestran su orgullo patrio. Este tipo de competiciones proviene de las Olimpiadas griegas y, por si alguien no lo sabe, los combates entre las polis eran suspendidos para prestar toda la atención a sus competiciones deportivas.
Han sido muchos los intelectuales que han denostado el fútbol (algunos, ciertamente, con razón) pero muchas veces olvidan que este deporte (estúpido o no) une a la gente como ninguna otra disciplina lo hará. Ya seamos socialistas, de derechas o de izquierdas o anarquistas hoy nos toca decir algo: hoy juega España.
Y hoy, por una vez, nos sentimos españoles, sin diferencias ni enfrentamientos, sin buscar el beneficio social, económico o moral. Hoy, nos guste o no el fútbol, todos a las ocho y media tendremos una parte de nuestro corazón (partido o no) pendientes de este evento (estúpido o no) que por un momento nos hace sentir parte de una herencia y de una cultura, la misma que vio nacer a Cervantes y Picasso, la misma que Unamuno vio desde el exilio languidecer o resurgir o palidecer o volver a inventarse, una herencia que vio caer en Trafalgar su grandeza y mil veces más la verá renacer, de sus cenizas y de sus nacionalismos y de su “pan y fútbol” y de sus corridas de toros y de sus héroes…
Que no por languidecer hoy a la sombra de los advenedizos podrán ser olvidados.
Por eso brindo hoy por los catalanes. Sí, por los catalanes todos, por esos que cada día se levantan y trabajan y olvidan la culpa de la avaricia de unos pocos (catalanes o no). Y brindo por los vascos también y por su muy española tradición y por su siempre español carácter… y por los castellanos que un día vieron nacer la idea, grandes guardianes de la tradición y las costumbres… y por los asturianos (hoy Villa al frente), con sus bromas sobre don Pelayo a veces tan poco entendidas… y por los andaluces, que llevaron nuestro arte fuera de nuestras fronteras y tan cerca, tan lejos… y por riojanos, navarros, valencianos, extremeños y gallegos.
Sí, brindo con todos los que hoy tendrán en su corazón un hueco, grande o pequeño, les guste o no el balompié, amen o no este deporte de bárbaros y caballeros.
Porque hoy, y siempre, jugará España.

**Martín Cid es autor de las novelas “Ariza” (ed. Alcalá, 2008), “Un Siglo de Cenizas” (ed. Akrón, 2009), Los 7 Pecados de Eminescu (e-book) y del ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” (ed. Akrón, 2010).
Articulo aparecido en Diario Liberal, El Faro Balear, Aragón Liberal, La Voz Liberal, y El Republicano Digital.

jueves, julio 01, 2010

Nuevo periódico: Las Libertades. es


El escritor Martín Cid funda un periódico: Las Libertades.es
http://www.laslibertades.es
Martín Cid (http://www.martincid.com), quien se define a sí mismo como “orgulloso (y desmedido) fumador de pipa, virulento conversador, cuasi-abstemio, de espaciosa presencia que ha tenido el mal gusto de llenar la noche madrileña con bocanadas de humo durante más de diez años” y que ha publicado las novelas “Ariza” (2008 editorial Alcalá), “Un Siglo de Cenizas” (2009 editorial Akrón), “Los 7 Pecados de Eminescu” (e-book) y tocado recientemente el campo del ensayo con "Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción", acaba de fundar un periódico digital, Las Libertades, donde pretende dar foro a toda clase de artículos que “atenten contra el sentido común y la serenidad”.
Martín Cid fundó también hace dos años, junto a la escritora Isabel del Río (http://www.isabeldelrio.es), la revista cultural y bilingüe Yareah magazine (http://www.yareah.com) desde donde ha promovido jóvenes autores y artistas de más de 50 países diferentes. Con esta nueva iniciativa pretende adentrarse en otro campo:
-Soy una persona inquieta –ha declarado el escritor- y creo en la palabra escrita como medio de desarrollo personal y de evolución social. Un foro de intercambio de ideas (no políticamente correctas) es ahora necesario para ahuyentar la soledad de quienes todavía tenemos ganas de decir y necesitamos sitios de diálogo en un país cada vez más estandarizado y restrictivo. Invito a colaborar y compartir a todos los que quieran huir de la mediocridad.

martes, junio 29, 2010

Lo que todo el mundo piensa, por Martín Cid

http://www.martincid.com

No sé si será que me estoy haciendo mayor o que el estado de las cosas no da para otro lema que el de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero lo cierto es que estoy últimamente recordando mis tiempos en la Universidad. Fue en primero o en segundo cuando alguien me dijo (en el bar, por supuesto) que había que leer un libro escrito por una tal Noelle Neumann (alemana, sí). Si me hubiesen comentado algo de un trabajo en grupo o alguna otra actividad, la cosa no habría pasado del clásico “pídeme otra copa”, pero lo cierto es que un libro siempre alimenta el espíritu.
Noelle Neumann ha muerto hace poco (en marzo). Sin duda convendría recordarla un poco. Su aportación más famosa fue la teoría de La Espiral del Silencio. Dice más o menos (que por una vez no voy a copiar la definición de ningún sitio) que una persona no declarará a favor en un tema cualquiera cuando la opinión pública hacia ese tema es claramente contraria. Así se genera “la espiral del silencio” en la que nadie dirá nada si no es a favor de la opinión pública. Tengamos en cuenta que esta señora nació en 1916 y, por tanto, vivió algún que otro conflicto mundial.
Hoy en día esta teoría (que ya no sé si llamarla principio, porque comienza a ser bastante evidente) tiene una feroz validez no sólo en el campo del periodismo o de la comunicación de masas, sino en todo fenómeno cultural. Los libros se han reconvertido en una especie de panfletos de lo políticamente correcto y lo mismo ocurre en la TV, en el cine, en la política y hasta en el deporte… todos ellos sometidos a la eterna rotación de esta espiral.
Pero más allá de los medios de comunicación, esta espiral también tiene su efecto en una conversación mundana, en la que todos procuran adherirse a la opinión más popular para no caer en el silencio y comenzar a ser una minoría (la que se supone está equivocada).
Después de esta introducción, si quieren un tanto excesiva, iré al grano, les haré una pregunta (sí, soy una mala persona, lo tenía preparado desde el principio): ¿no han notado una gran diferencia entre lo promulgado en los medios de comunicación y la opinión de la calle? Todos los días me topo con una expresión tipo “mentiroso”, “fullero” o “mangante” (por no hablar de otras que suenan bastante peor) cuando aparece algún político en la televisión.
Las claves de esta desconexión son varias. Por un lado, vemos una creciente desconfianza en los protagonistas del sistema (los políticos) que no han sabido crear un clima de opinión pública favorable a sus intereses, sobre todo debido a la crisis económica mundial. También está el tema de la emergencia de nuevos medios de comunicación que van más allá del clásico esquema de emisor-receptor. Hablo sobre todo de internet, un nuevo mundo en el que ya está casi todo el mundo y que, por ahora, se escapa del control político al que siempre han sido sometidos los medios de comunicación. Desde mi punto de vista llegará el día en el que también internet estará controlado, sí… pero ese día aún no ha llegado.
Así y con todo, el ciudadano se siente hoy más que nunca imbuido en esta espiral del silencio por una razón: aún estando en la mayoría y sintiéndose identificado con sus semejantes, la opinión pública parece ir en contra de la opinión mayoritaria, intentando sostener la burbuja capitalista a base de medidas cuanto menos dudosas.
Y hablando de cuestiones dudosas: ¿de dónde vienen siempre las grandes soluciones? Claro está, del país que mantiene el imperio (en este caso, un imperio más económico que territorial): los Estados Unidos de América. Alguien dijo una vez (yo en un bar: ayer, 10 de junio del 2010) que las crisis económicas que a partir de 1929 asolaron Europa y América fueron las verdaderas causantes de la II Guerra Mundial. Ahora se critica a Bush por emplear esta misma economía de guerra, pero lo cierto es que ya sus ilustres antepasados en el trono (perdón, presidencia) lo habían hecho con más o menos éxito (que nadie se olvide de Vietnam). Y es que reza un principio del capitalismo financiero que el dinero tiene que estar en constante movimiento para que el invento funcione, así que el recorte en el gasto público (y demás soluciones chapuceras) no hará más que dejar a los pobres funcionarios sin dinero, lo que revertirá en un menor consumo y una menor fuerza económica del país del que hablemos. Cualquier política de recorte supone ir en contra del propio sistema y se erige en una especie de “parche pasajero” que nada va a arreglar a la larga.
(Lo sé, en mi párrafo anterior no he descubierto precisamente la pólvora)
Ya habrán deducido, inteligentes lectores, la solución final del asunto (sí, soy consciente de las connotaciones de “solución final”). No hablaré sobre este asunto porque la espiral del silencio me da mucho miedo y enturbia mis sueños, ni pronunciaré el final anunciado de esta crisis en manos de políticos herederos de la economía de guerra que ya llevó a Europa a la catástrofe. ¿Por qué? Porque la espiral del silencio es poderosa y me dirán ustedes: ¿cómo vas a decir que esto terminará en una (palabra que empieza por g y termina en a)? No, en absoluto, no predigo una nueva Guerra Mundial, pero sí que, como en anteriores ocasiones, algún país (y esta vez tendrá que ser algo mayor que Afganistán) vendrá a pagar los platos rotos de la maltrecha economía de los países del llamado capitalismo financiero.
De esta manera, ya lo supieron los antiguos, el dinero volverá a fluir y cambiar de manos y saltar y correr como rezan los principios de la economía de guerra.
Diría ahora Noelle Neumann: calla la boca, que no estás diciendo lo que pregona la opinión pública.
Y es por eso que hablo ahora, ahora que la opinión pública ficticia se ha debilitado ante unos ciudadanos descreídos.
Y es por eso que hablo ahora, ahora que se emplean los derechos humanos como bandera con la misma rapidez que se prende fuego a dicho emblema.
Así, cada día me despierto y leo los periódicos esperando la noticia, la que acabe con la crisis (y con cientos de vidas humanas).
Esto es Occidente.

**Martín Cid es autor de las novelas “Ariza”, “Un Siglo de Cenizas” y “Los 7 Pecados de Eminescu”, y del ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” (editorial akrón, 2010).
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Artículo publicado en:
http://www.lanaciondominicana.com/ver_opinion.php?id_opinion=1779

Los hombres que miraban estupefactos a las mujeres


por Martín Cid
http://www.martincid.com

Mi nombre es Martín Cid y he tenido el placer de prologar el libro “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” de Isabel del Río, publicado recientemente por editorial Akrón. Se trata de un ensayo sobre antiguas mujeres artistas anteriores a la Revolución Francesa. Según los franceses (que si los dejan sueltos declararán con toda seguridad haber provocado el Big Bang) este hecho cambió la manera de percibir el mundo y sentó las bases de la democracia actual.
Lo sorprendente del libro es que, parece ser, anteriormente a 1789 las mujeres eran ya tenidas en cuenta y un hombre tan (¿macho, machista?) como el rey Felipe II de España no tenía ningún problema en contratar mujeres como pintoras de la Corte. Así lo hizo con Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Catharina van Hemessen y otras.
Hoy en día, las cosas han cambiado y gracias a nuestros buenos políticos zapateristas tenemos algo tan necesario como el Ministerio de Igualdad (sí, estoy siendo irónico). Al frente de este Ministerio tenemos a una señora llamada Bibiana Aído que nos deja periódicamente “perlas” periodísticas como la siguiente:
“Los piropos y que los hombres abran la puerta no es machismo".
Bibiana Aído, Ministra de Igualdad

Alguien se preguntará (no sin cierta razón) si semejante reflexión es propia de una mente preclara o si, por el contrario, es fruto de un plan machistamente elaborado para probar la insuficiencia mental de ciertas féminas. Sea como fuere, y teniendo en cuenta la segura trivialidad del asunto, la declaración fue emitida con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer (trabajadora). Por cierto, antes era solamente el día Internacional de la Mujer, pero ahora sólo se puede celebrar a aquéllas que trabajan. Cosas de su democracia.
La declaración de la ministra Aído no pasaría de ser otra banalidad más del tipo "llevo zapatos rojos" pero ha tenido un gran eco en algunos medios de comunicación, que consideran que un hombre abra o no la puerta a una señorita (o señora) es digno de un debate a nivel nacional.
Plantearé un pequeño ejemplo para posicionarme: también entre caballeros es sinónimo de educación dejar pasar al otro (ya sea éste anciano o no). Un signo de cortesía a la antigua que, por lo visto, se ha perdido. La señora Aído no hace sino reseñar un hecho trivial que no debería tener mayor trascendencia porque cuando un hombre me dice “pase usted” no la emprendo con él por llamarme (o llamarse) machista o feminista o loqueseaista.
En estos tiempos modernos te empujan y casi te escupen, razón sin duda que me impide tomar el transporte público. ¿Se perdió la costumbre cortés y sólo se conservó para ellas? Bien, un caballero que se preciara tenía que dejar pasar a las damas.
Pero el mundo ya no incluye a los caballeros.
Ayer me reía de semejantes declaraciones por pueriles y banales, sí. Pero hoy leo la reacción de los grupos feministas:
"(...) pase señorita es una intromisión en la vida de alguien, es especular con su estado civil. Nadie habla de señoritos, y si lo hacen es con otra connotación".
Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas (FMP).

Dícese: "señorita, ¿me podría usted pasar la sal?", según la tal Besteiro, sería "especular con el estado civil" y... ¡a callar! porque eso de especular es algo parecido al machismo.
Simplemente, brutal. Me reconozco hoy como un hombre que miro estupefacto a este tipo de mujeres.
Explicaba al principio de estas líneas que había prologado un libro sobre antiguas pintoras, sí. Me siento orgulloso de haberlo hecho y haber podido comprobar que en la historia no todas las mujeres se han dedicado a discutir sobre la conveniencia de quién pasa primero o sobre especulaciones de alto rigor filosófico que analizan el estado civil.
Sí, señores (y señoras y señoritas y hermafroditas, que también los hay), miro estupefacto a estas personas del género femenino que no tienen otra forma de crear controversia y buscar protagonismo que discutir sobre nimiedades en vez de imitar a esas otras mujeres que hicieron y hacen algo a favor del conocimiento humano y de las artes. Hoy vuelvo a leer el libro y vuelvo a admirarlas, mujeres que sí desempeñaron importantes cargos no basados en cupos para minorías. Fueron mujeres y hombres valientes en un mundo que no fue más igualitario que lo que la pseudohistoriografía pretende afirmar.
Sí, apelemos al franquismo o al nazismo y comparemos y lleguemos a la propagandística conclusión de que es realmente necesario un Ministerio de la Igualdad para paliar los errores del pasado obviando los nombres de las damas que en otros siglos fueron ejemplo de una igualdad verdadera.
Hoy afirmo, señoras y señores, que deben llegar los mejores a un puesto, independientemente de su sexo.
Hoy afirmo, señores y señoras, que semejantes debates no hacen sino dañar la imagen de la mujer y condenarla a la más terrible desigualdad: considerarla incapaz.
Hoy afirmo, señoras y señores, que no hay mayor desigualdad en el mundo que la que está condenando al sexo masculino a sentirse culpable y acosado por esas féminas que no buscan más que notoriedad a costa de la trivialidad, la demagogia y la mentira.

Esto, señoras, no es machismo.
Es sólo sentido común.
El resto, simplemente me deja estupefacto.

Artículo publicado por primera vez en El Republicano Digital:
http://elrepublicanodigital.blogspot.com/2010/05/colaboracion-los-hombres-que-miraban.html

martes, junio 15, 2010

El Fenomeno Gump, por Martín Cid


El modelo Gump
por Martín Cid
http://www.martincid.com

Como hacían en tiempos de Shakespeare, voy a empezar como se debe: pido disculpas de antemano por lo que se disponen a leer. Probablemente ustedes sean lectores inteligentes y cultos y no merezcan ser incluidos en las filas de los que en breves momentos vamos a describir. A usted, lector inteligente, le doy mi más sentido pésame.

Para quien dude de la sabiduría de los antiguos, ya lo resumió Henrik Ibsen en una frase: la mayoría de los hombres son idiotas y, por tanto, la posibilidad de que un idiota llegue al poder es infinitamente mayor que la de que lo alcance un hombre con verdadero talento.
Contiene esta frase la quintaesencia del modelo Gump.
Ya no tenemos más remedio que rendirnos.
¿No saben qué es el modelo Gump? El modelo Gump.

¿Cuándo comenzó el magnicidio? Lo desconozco y no puedo aventurarme a dar una fecha exacta. El 6 de junio de 1944 comenzó el desembarco de Normandía, con lo que se afianzó (dicen los más sabios del lugar) la supremacía moral norteamericana. Digo moral con todo el sentido irónico que mereció y merece. A partir de entonces, comenzaron una serie de hecatombes físicas y psíquicas que desencadenaron en la actual aquiescencia para con el modelo “democrático” actual que formó el ya por todos conocido “fenómeno Gump”. Hasta aquí, todo más o menos bien y todo más o menos políticamente correcto.
Sí, antes ya habíamos llegado a grandes cotas de libertad humana con el sufragio universal y la Revolución Francesa y demás grandes manifestaciones del espíritu humano. Todos estos acontecimientos son considerados por los más sabios expertos como los antecedentes del modelo Gump.
Con la victoria de los Aliados comenzó el aparato propagandístico a dar sus frutos. Un hombre como McCarthy llegó a afirmar que el comunismo estaba creando niveles de homosexualidad alarmantes en las tropas (es un ejemplo anticipado para que vean hasta donde ha llegado el nivel de desarrollo dialéctico del modelo).
La victoria americana no supuso sólo la afirmación militar de “espera a que se cansen, que luego vendremos nosotros como salvadores”… ni la creación de un “nuevo” (las comillas son por el “cachondeo”) sistema de “valores”, sino el reconocimiento mundial de esos “valores” (por muy estúpidos que a veces hayan sido éstos).
Mucho tiene que ver este sistema moral con el “sueño” americano (cualquier tonto puede llegar a Norteamérica sin talento ni dinero y hacerse un hombre de pro) y muy explicado está en la película Forrest Gump (sin comentarios): héroes en una historia efímera que apenas tiene un siglo de existencia.

Principios y verdades del modelo Gump:
Con el paso de los años el modelo Gump se ha extendido y ha dado lugar al cual cáncer en las sociedades modernas: cualquier persona, por bajo que tenga el cociente intelectual, puede llegar con esfuerzo a hacerse el amo del mundo. Dícese: el modelo Gump niega cualquier trascendencia del factor talento o inteligencia en la consecución de los fines.
Por cierto, y lo digo desde ya: el modelo Gump se basa en la propaganda (lo dijo Goebbels: la propaganda debe ser vulgar para así llegar a un mayor número de personas). Un modelo propagandístico (también lo dijo el mismo nazi) se debe basar en la verdad y no se debe mentir porque entonces el pueblo no se lo va a creer.
Dícese: el nivel de aquiescencia para con la realidad ha de ser directamente proporcional con el nivel de estupidez. Conclusión: el modelo Gump no funcionará a no ser que sea comprobable y se den al público ejemplos prácticos de su buen funcionamiento. Ya he nombrado a McCarthy (el mismo de la “caza de brujas”, otro modelo propagandístico a imitar: se interrogaba a los actores si eran comunistas porque los actores de Hollywood tenían algo, credibilidad y publicidad y público). Hay algún que otro ejemplo de gran triunfador con escaso cociente intelectual que ha llegado, incluso, a Presidente de EE.UU.
El modelo Gump tiene muy en cuenta el pasado y la consecuente ruptura con el mismo de cara a su éxito. Si en el pasado el valor del hombre venía de una mezcla entre valores morales y sociales, en el actual (basado en una falsa idea igualitaria, no lo olvidemos) se prescindirá de los morales de cara a afirmar el propio modelo, de tal manera que la valía personal de Forrest vendrá determinada por el único factor del éxito social cosechado, y éste vendrá únicamente determinado por el éxito económico.
Asimismo, el modelo Gump afirma el nivel máximo de satisfacción del individuo Gump, ya que cualquiera está capacitado para su práctica y a mayor número de practicantes mayor será el nivel de satisfacción mutua.
El modelo Gump debe ser constantemente alimentado desde los medios de comunicación, no vaya a ser que nuestro Forrest se sienta solito y deje de creer en el modelo. Esto se logra a partir de lo anteriormente expuesto: tendremos individuos Gump en puestos de compromiso y públicos, de tal manera que no sea necesario adoctrinarlo en el empobrecimiento lingüístico o metafísico. Ellos mismos serán capaces de deleitarnos espontáneamente con alguna reflexión propia de un primate.
El modelo Gump debe sorprender constantemente: no importa cuán estúpido parezca el comentario, no olvidemos nunca que más estúpido aún puede ser el receptor del mensaje.
El modelo Gump se basa en la eficacia de la doble negación de la cuádruple raíz del principio de estupidez suficiente: siempre hay alguien más tonto con las mismas oportunidades. El nivel de oportunidad de cualquier individuo viene determinado directamente por su nivel de creencia en el modelo, por lo que cualquier no-creyente será automáticamente excluido por los propios creyentes (y practicantes). Dícese: cualquier persona que crea que por superar los ochenta puntos de cociente intelectual pueda llegar a tener más posibilidades que cualquier otro será “democráticamente” excluido del sistema de la mayoría.

Sin embargo, algunos expertos (que entre todos afirman haber leído un número de libros no menor a dos ni superior a cinco) han señalado que en este proceso de involución, el futuro del hombre filosófico puede verse seriamente amenazado. Famosos antropólogos han observado gestos primitivos en las nuevas generaciones que refuerzan la idea de la vuelta al primate.
Los defensores del modelo Gump han contestado con acierto a los antropólogos:
¿Una involución? No, un nuevo comienzo para la Humanidad.

**Martín Cid es autor de las novelas “Ariza”, “Un Siglo de Cenizas” y “Los 7 Pecados de Eminescu” y del reciente ensayo “Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción” (editorial akrón, 2010).

Artículo publicado en:
http://elrepublicanodigital.blogspot.com/2010/06/colaboracion-martin-cid-el-modelo-gump.html

http://elfarobalear.blogspot.com/2010/06/el-modelo-gump.html

domingo, junio 13, 2010

El Club de la Comedia: el club Bilderberg


por Martín Cid
http://www.martincid.com

Históricamente se ha valorado a los dirigentes políticos por sus hazañas, mayores o menores, importantes o no. Está el caso de Churchill con su famosa frase de “sólo puedo prometer y prometo sangre, sudor y lágrimas”. La frase era tan buena que hasta un famoso personaje de la escena política española se permitió parafrasearla. Ya sea por haber ganado o no una guerra, Churchill tuvo el acierto de tomar una gran frase que resumió lo que fue el mundo en la primera mitad del siglo.
Hoy ya no hay guerras mundiales y la paz en el mundo está asegurada gracias a la ONU y al Premio Nobel de la Paz Barak Obama, ya no nos planteamos estas cuestiones y podemos dedicar nuestros esfuerzos a temas más livianos.
Hoy los dirigentes y los millonarios son hombres que pueden llegar hasta a bromear con casi cualquier cosa. Lo sé porque los conozco (ya me gustaría a mí). Alguien dijo una vez que el hombre se distinguía de los primates por su capacidad de reír y he aquí la demostración:
El otro día estaban tres millonarios fumando unos puros y comentando la situación española. Reían a carcajadas sobre la gestión del señor Zapatero y a alguien se le ocurrió: ¿y por qué en la próxima reunión no invitamos a Zapatero para que nos dé sus recetas para arreglar la crisis mundial? Rieron a carcajadas y la cosa hubiera terminado ahí si los dos tipos de la broma no fuesen dos de los hombres más poderosos de la Tierra. Total, que se les ocurre seguir la guasa y hoy, señoras y señores, Zapatero se reúne con el Club Bilderberg para darles una conferencia sobre cómo arreglar la economía.
Ni en mis sueños más cómicos podría configurar semejante panorama:
Los focos se apagan y se escucha en lontananza la melodía de Rocky. Una pantalla de proyección se abre y comenzamos a mirar atónitos…
De los productores de… Cómo Arruinar España y no ser Ejecutados en el Intento.
Del guionista de… Miembros y Miembras (hasta el Word me la marca mal).
Del director de… 2010. Una Odisea en los Impuestos.
Con todos ustedes… ¡José Luis Rodríguez Zapatero!
Imagino los aplausos y el estrépito general de esos hombres a los que ya sólo les queda en la vida contar millones (pobrecitos). Alguno correrá seguro peligro de muerte por las carcajadas y, dejándose guiar por la hilaridad reinante, su marcapasos fallará.
Será uno menos en la reunión del próximo día, esta vez con un tema algo más serio y una pregunta práctica: ¿qué país del Tercer Mundo bombardeamos para salir de ésta?

Pero detrás de tanta risa hay algo terrible y maléfico. Este hombre invitado a dar una conferencia ha sido el único en toda la Historia de España en poner a todo el país de acuerdo: España nunca ha estado peor. Nosotros ya tememos sus dulces palabras porque conocemos la verdad: es capaz de poner a una nación enfrentada durante siglos en común acuerdo. Si algo así ha hecho con todo un país, ¿qué no podrá hacer con una pequeña sala de ancianos?
Piénsenlo, el mundo puede estar a punto de cambiar.
Todo depende de ZP.

**Martín Cid es autor de Ariza (ed. Alcala, 2008), Un Siglo de Cenizas (ed. Akrón, 2009) y Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción (ed. Akrón, 2010). Dirige la revista cultural Yareah magazine.

viernes, junio 11, 2010

Analisis del estado de la Literatura, por Isabel del Río


Parménides o Heráclito
por Isabel del Río
http://www.isabeldelrio.es

¿Quién y cómo somos? Sería la pregunta que fundamenta toda la Filosofía, al menos la occidental –siempre tan individualista-, porque si contestamos a esta pregunta podemos responder también a sus otras dos cuestiones hermanas: ¿de dónde venimos?, y ¿hacia dónde caminamos? –que los demás vayan o no con nosotros es un tema que nos aflige sólo de soslayo-.
Quizás los dos primeros filósofos que han marcado el rumbo a seguir a la hora de investigar la contestación a tan fundamental pregunta han sido los presocráticos Parménides y Heráclito, o Heráclito y Parménides (que tanto monta, monta tanto…). Ambos comparten época (siglo VI a. C.), cultura (la helena, claro) y textos perdidos y recopilados (o deformados) en la noche de los tiempos. “Sobre la Naturaleza” es el título del filosófico poema de Parménides, “Sobre la Naturaleza” es también el título del libro de aforismos de Heráclito. Oscuras son las metáforas que adornan el poema del primero, “el Oscuro” fue el mote que recibió el maestro del aforismo y la antítesis (oxímoron, para hablar con propiedad)… demasiadas coincidencias. Sí, demasiadas, porque en definitiva indagaban el mismo campo de la Metafísica aunque, sin embargo, han pasado a nuestra cultura popular como padres de respuestas opuestas que nunca llegan a encontrarse.
Al gran Parménides se le asocian los adjetivos de “inmóvil”, “único”, “perfecto”, “indestructible” e “íntegro” para calificar al Ser (en nuestra mentalidad, la existencia individual de cada uno, que es lo que nos importa). A Heráclito adjetivos antitéticos y, de hecho, resumimos su pensamiento con la famosa frase de “todo cambia y nada permanece” o con esta otra (más estilo ejecutivo agresivo) de “conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia”.
Trabajos ha habido y hay que complementan las especulaciones de uno y otro pero los siglos XIX y XX (y lo que va de XXI), y más allá de los manuales de Filosofía de los institutos y facultades, han ignorado a Parménides y sus principios básicos no sólo han sido rechazados sino elevados a la categoría de incomprensibles por nuestro batallador pensamiento que afirma que siempre estamos mejorando, que con nuestro esfuerzo y saber podemos cambiar el rumbo de los destinos y que todo es posible en éste, el mejor de los mundos (el heredero de la Revolución Industrial).
Lo estático e inamovible han pasado así a ser atributos del mundo oriental y sus ajenas religiones y los incorporamos (cambiando los conceptos a nuestro antojo) dentro de la faceta exótica que da color a nuestras vidas, como parte de nuestros hobbies o religión “new age” que casi nadie se toma en serio, por lo menos a la hora de pedir el aumento de sueldo.
Como española y heredera, yo también, del pensamiento ilustrado, me resulta imposible aplicar el estatismo y la no dialéctica a la hora de interpretar mi vida, pero (y esto es lo que me resulta chocante), no entiendo cómo toda nuestra cultura y literatura ha llegado a rechazar de manera tan evidente lo que no sea cambio (es decir, progreso) y casi no haya acercamientos a esa otra existencia “perfecta” en sí misma a un nivel especulativo o literario (al meno poético).
Recientemente, he leído un libro occidental, una novela, que sí lo hace: se titula “Un Siglo de Cenizas” de Martín Cid (editorial akrón) y con estructura cabalística (el árbol de la vida es el camino que guía capítulos y personajes) indaga en un mundo ya terminado y completo en sí mismo, donde sus personajes nada pueden cambiar y viven en la metafórica (¿es un oxímoron?) contemplación del humo de sus pipas mientras las Guerras Mundiales (e industriales) intentan transformar economía y sociedad para volver al punto de partida: las cenizas. ¿Es “Un Siglo de Cenizas” de Martín Cid una novela oriental? Tal vez no podamos cambiar el devenir tanto como creemos, tal vez vivamos en una esfera cerrada en la que aprendemos sólo meditando, tal vez la palabra “progreso” sea sólo una falacia…, o tal vez no. Pero si Parménides forma parte de las raíces de Occidente ¿por qué sólo fijarnos en Heráclito? No es bueno demediar el pensamiento ni intentar convencer al que está en crisis de que mañana todo cambiará; no, no es bueno porque las verdades a medias son siempre una mentira (dijo el poeta) y porque no se progresa en base a la estupidez ni a la repetición de eslóganes.
Entre tanto libro publicado igual al anterior, donde los protagonistas hayan un pergamino (preferiblemente templario) que les conduce a la superación personal (en el mejor de los casos, por constatar una verdad que ya conocían; en el peor, porque se forran con el hallazgo de algún tesoro estrambótico), una novela que se interroga sobre otras maneras de pensar y vivir, es fuente de sabiduría: es una creación artística, más necesaria que nunca en un tiempo de crisis “inmóvil”, “único”, y “perfecto”.

**Isabel del Río es profesora y escritora. Autora de “Ariza” (ed. Alcalá, 2008) y de “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (ed. Akrón, 2010). Dirige la revista cultural bilingüe Yareah magazine.

Ver más:
http://www.martincid.com/unsiglodecenizas

miércoles, junio 09, 2010

Publicación de Ley seca, tabaco y limpieza moral, por Martín Cid

Links:
Catabria Liberal
http://www.cantabrialiberal.com/noticia.php?id=68047¬icia=Ley%20seca,%20tabaco%20y%20limpieza%20moral
Aragón Liberal
http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=38678
Canarias Económica
http://www.canariasnoticias.es/?op=displaystory&story_id=33808&format=html
Atlántico
http://www.atlantico.net/noticia/103691/
El Republicano Digital
http://elrepublicanodigital.blogspot.com/2010/06/colaboracion-martin-cid-la-ley-seca.html
Diario Universal
http://www.diariouniversal.net/2010/06/04/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral/
El Independiente de Canarias
http://www.elindependientedecanarias.com/?op=displaystory&story_id=64949&format=html
El Comercio Digital
http://servicios.elcomerciodigital.com/tu-noticia/tu_noticia_ver/seca-tabaco-limpieza-moral/36116/1.htm
Diario de León
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=531799
Periódico de Extremadura
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=513920
Diario de Avila
http://www.diariodeavila.es/seccion.cfm/Participa/participar/cartas/articulos/lectores/30B74C91-1A64-968D-59ED14FD016712ED
La Nación Dominicana
http://www.lanaciondominicana.com/ver_opinion.php?id_opinion=1753
Batiburrillo
http://batiburrillo.redliberal.com/014353.html
Un Jubilado
http://www.unjubilado.info/2010/06/03/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral/
Blog de Silvia Cuevas Mostacero:
http://silviacuevas.lacoctelera.net/post/2010/06/07/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral-martin-cid
Así no hay quien viva
http://nohayquienvivaasi.blogspot.com/2010/06/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral.html
Blog de Ignacio Zara
http://ignaciozara.wordpress.com/2010/06/05/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral/
Opiniones de Burdel y Palacio
http://opinionesdeburdelypalacio.blogspot.com/
Hablando de Madrid
http://ignaciozara.blogspot.com/2010/06/ley-seca-tabaco-y-limpieza-moral.html
Draco
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhsVCKLqLh59ocjklu5RLbSNPmJ7xIRsJn1FaSNEpU9yhqtv0vVYwAKwZvL_02ODDOB1GQQPMi7voDTf79g3i7VQ4xTea_ljW3s8ZFI_ZS9ZyvwtU7PmTPeSkBcW3zv4EqUaiP-/s1600/martincid.jpg
Yareah magazine
http://yareah.wordpress.com/2010/06/09/ley-seca-tabaco-y-limpieza-mora-por-martin-cid/

viernes, junio 04, 2010

Ley seca, tabaco y limpieza moral


por Martín Cid
http://www.martincid.com

La más famosa de las leyes secas se produjo en los Estados Unidos de América entre 1920 y 1933 (casualmente, año en el que Hitler llegó al poder). Pero hubo otras, no tan famosas:
1908-1945: en la Isla del Príncipe Eduardo, y por cortos periodos de tiempo en otras localidades de Canadá
1915-1922: en Islandia (sin embargo la cerveza siguió prohibida hasta 1989)
1916-1927: en Noruega (el vino fortificado y la cerveza fueron incluidos entre 1917 y 1923)
1919-1928: en Rusia
1919-1932: en Finlandia (llamada "kieltolaki")
1950-2000: en algunos estados de la India, incluidos Andhra Pradesh, Haryana y Guyarat.
Después de semejante ejemplo del dominio del cortar-pegar (http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_seca ) se habrán dado cuenta que el auge del puritanismo no es patente exclusiva de los americanos. Últimamente, y a raíz del proceso de documentación para mi último libro, he obtenido algunos datos interesantes sobre leyes interesantes y no poco surrealistas. Algunos ejemplos.
Fue el mismísimo Stalin (que no ha pasado a la historia precisamente como uno de los santos de la Iglesia Católica) quien abolió la ley seca en un alarde de populachería para los campesinos (a los que más tarde asesinaría impunemente).
Otro intento de limpieza moral (entre otros muchos como la esterilización de los alemanes no-aptos para la reproducción): a Hitler se le ocurrió la brillante idea de prohibir el tabaco. Hitler (que para eso era el Führer) estuvo brillante (bien secundado por el no tan bueno de Goebbels) y propuso poner una calavera en las cajetillas de tabaco. Por desgracia para los fumadores, no ganó la guerra y su proyecto de protección y sanidad quedó en nada.
Uno de los motivos que argüía ese señor con bigote era que el gasto público era excesivo. ¿Les suena? Sin embargo, y como mi libro trata de la propaganda y mi anterior libro (Un Siglo de Cenizas) sobre el tabaco, y me he permitido el lujo de pensar largo y tendido en ambos temas, he llegado a algunas conclusiones y reflexiones que me permito el lujo de sacar a la luz.
¿Se trata de un tema de higiene moral-económica? Creo que fue la propia Catalina la Grande (zarina de Rusia) la que prohibió el tabaco aduciendo motivos morales. Algún listillo advenedizo le dijo que podía cobrar impuestos y… se pueden imaginar que el abundante campesinado no tardó demasiado en llevarse un cigarrillo a la boca.
En este sentido, y en datos públicos (que no pasan de ser datos, pero que al ser públicos alcanzan cierto sesgo de irónica “credibilidad”), en el 2008 el Estado Español (Dios lo tenga en su gloria) recaudó 9.266 millones de euros de los impuestos derivados del tabaco.
No está nada mal.
Otro dato público: dicen que el tabaco le cuesta a la sanidad (dícese, al Estado-siempre en mayúsculas-) unos 5.000 millones de euros.
Volviendo a mis tiempos de colegial haré una suma: 9.266 – 5.0000 = 4.266. Y para los que no sepan matemáticas lo aclararé aún más: el Estado tiene un superávit con el tabaco de 4.266 millones, por no hablar de los impuestos indirectos que el sector del tabaco genera: los estancos pagan impuestos y los bares de noche también (que tendrán indudablemente que ver reducida su clientela). Dícese, a estos públicamente reales 4.266 millones tendríamos que añadir los de los otros impuestos.
Pero como en mis días como literato me he permitido algunos asuntos más que leer fríos datos sobre millones, en mis manos calló un librillo sobre el brillante estratega de Hitler: Joseph Goebbels. Para quien no lo sepa (y cuando estudié la carrera de Periodismo nunca le oí ser citado) fue el Ministro de Propaganda del Régimen Nazi y una de las figuras sobresalientes en lo que concierne al tratamiento de la información y manipulación mediática.
Reflexionemos un instante: dos sistemas (que si bien son diferentes coinciden en una medida) tienen un objetivo y se valen de unos medios para conseguirlo. En la Alemania de 1933 -1945: convencer al ciudadano que el Régimen cuida de ellos estadística y moralmente. En la España actual: convencer al ciudadano que el Estado cuida de ellos estadística y moralmente. Vemos irónicamente claras diferencias entre los intereses propagandísticos de uno y de otro.
Y mientras, y a modo de conclusión, les daré mi vulgar opinión: la clave no está en reducir la venta, sino que el año que viene hay elecciones y hay que intentar plantear unas cifras públicas más o menos decentes. Que suba o baje el número de fumadores no importa, lo que sucede es que un incremento del 50% en el precio del tabaco supondrá en el 2010 un aumento en esos casi 10.000 millones de euros que van a parar al Estado y así, y de paso, podrán electoralmente proclamar la propagandista y mefistofélica idea que subyace bajo todas estas mareantes cifras: el Estado cuida de todos nosotros. Sólo tiene un pequeño pero: vaciando los bolsillos al ciudadano.

Para terminar, y para que no nos quedemos en el frío dato y pueda el lector esgrimir una leve pero cariñosa sonrisa, les daré otro dato más: el lema el año 2010 del Día Mundial sin Tabaco fue “Mujer sin Tabaco” (dícese feminismo + limpieza moral = ciudadanos felices).
Y esto dijo Goebbels, es Propaganda.
Si se quieren reír aún más, podemos ver a un presentador de televisión (Fernando Sánchez Dragó), a un antiguo concursante del siempre intelectual Gran Hermano (conocido como Carlos “el Yoyas”) y a otro presentador de televisión (que se hace llamar “El Follonero”) opinando sobre el asunto:
http://www.tvzapping.org/tag/fernando-sanchez-drago/

Les dejo, amigos míos, que tengo unos excelentes Montecristos que merecen mi atención.

**Martín Cid es autor de las novelas Ariza, Un Siglo de Cenizas, Los 7 Pecados de Eminescu y del ensayo Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción.

viernes, mayo 07, 2010

Los hombres que miraban estupefactos a las mujeres


Mi nombre es Martín Cid y he tenido el placer de prologar el libro “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” de Isabel del Río, publicado recientemente por editorial Akrón. Se trata de un ensayo sobre antiguas mujeres artistas anteriores a la Revolución Francesa. Según los franceses (que si los dejan sueltos declararán con toda seguridad haber provocado el Big Bang) este hecho cambió la manera de percibir el mundo y sentó las bases de la democracia actual.
Lo sorprendente del libro es que, parece ser, anteriormente a 1789 las mujeres eran ya tenidas en cuenta y un hombre tan (¿macho, machista?) como el rey Felipe II de España no tenía ningún problema en contratar mujeres como pintoras de la Corte. Así lo hizo con Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Catharina van Hemessen y otras.
Hoy en día, las cosas han cambiado y gracias a nuestros buenos políticos zapateristas tenemos algo tan necesario como el Ministerio de Igualdad (sí, estoy siendo irónico). Al frente de este Ministerio tenemos a una señora llamada Bibiana Aído que nos deja periódicamente “perlas” periodísticas como la siguiente:
“Los piropos y que los hombres abran la puerta no es machismo".
Bibiana Aído, Ministra de Igualdad

Alguien se preguntará (no sin cierta razón) si semejante reflexión es propia de una mente preclara o si, por el contrario, es fruto de un plan machistamente elaborado para probar la insuficiencia mental de ciertas féminas. Sea como fuere, y teniendo en cuenta la segura trivialidad del asunto, la declaración fue emitida con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer (trabajadora). Por cierto, antes era solamente el día Internacional de la Mujer, pero ahora sólo se puede celebrar a aquéllas que trabajan. Cosas de su democracia.
La declaración de la ministra Aído no pasaría de ser otra banalidad más del tipo "llevo zapatos rojos" pero ha tenido un gran eco en algunos medios de comunicación, que consideran que un hombre abra o no la puerta a una señorita (o señora) es digno de un debate a nivel nacional.
Plantearé un pequeño ejemplo para posicionarme: también entre caballeros es sinónimo de educación dejar pasar al otro (ya sea éste anciano o no). Un signo de cortesía a la antigua que, por lo visto, se ha perdido. La señora Aído no hace sino reseñar un hecho trivial que no debería tener mayor trascendencia porque cuando un hombre me dice “pase usted” no la emprendo con él por llamarme (o llamarse) machista o feminista o loqueseaista.
En estos tiempos modernos te empujan y casi te escupen, razón sin duda que me impide tomar el transporte público. ¿Se perdió la costumbre cortés y sólo se conservó para ellas? Bien, un caballero que se preciara tenía que dejar pasar a las damas.
Pero el mundo ya no incluye a los caballeros.
Ayer me reía de semejantes declaraciones por pueriles y banales, sí. Pero hoy leo la reacción de los grupos feministas:
"(...) pase señorita es una intromisión en la vida de alguien, es especular con su estado civil. Nadie habla de señoritos, y si lo hacen es con otra connotación".
Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas (FMP).

Dícese: "señorita, ¿me podría usted pasar la sal?", según la tal Besteiro, sería "especular con el estado civil" y... ¡a callar! porque eso de especular es algo parecido al machismo.
Simplemente, brutal. Me reconozco hoy como un hombre que miro estupefacto a este tipo de mujeres.
Explicaba al principio de estas líneas que había prologado un libro sobre antiguas pintoras, sí. Me siento orgulloso de haberlo hecho y haber podido comprobar que en la historia no todas las mujeres se han dedicado a discutir sobre la conveniencia de quién pasa primero o sobre especulaciones de alto rigor filosófico que analizan el estado civil.
Sí, señores (y señoras y señoritas y hermafroditas, que también los hay), miro estupefacto a estas personas del género femenino que no tienen otra forma de crear controversia y buscar protagonismo que discutir sobre nimiedades en vez de imitar a esas otras mujeres que hicieron y hacen algo a favor del conocimiento humano y de las artes. Hoy vuelvo a leer el libro y vuelvo a admirarlas, mujeres que sí desempeñaron importantes cargos no basados en cupos para minorías. Fueron mujeres y hombres valientes en un mundo que no fue más igualitario que lo que la pseudohistoriografía pretende afirmar.
Sí, apelemos al franquismo o al nazismo y comparemos y lleguemos a la propagandística conclusión de que es realmente necesario un Ministerio de la Igualdad para paliar los errores del pasado obviando los nombres de las damas que en otros siglos fueron ejemplo de una igualdad verdadera.
Hoy afirmo, señoras y señores, que deben llegar los mejores a un puesto, independientemente de su sexo.
Hoy afirmo, señores y señoras, que semejantes debates no hacen sino dañar la imagen de la mujer y condenarla a la más terrible desigualdad: considerarla incapaz.
Hoy afirmo, señoras y señores, que no hay mayor desigualdad en el mundo que la que está condenando al sexo masculino a sentirse culpable y acosado por esas féminas que no buscan más que notoriedad a costa de la trivialidad, la demagogia y la mentira.

Esto, señoras, no es machismo.
Es sólo sentido común.
El resto, simplemente me deja estupefacto.

viernes, febrero 26, 2010

"Los 7 Pecados de Eminescu", de Martín Cid. Declarada Patrimonio de la Humanidad.

Por la presente, declaro la novela "Los 7 Pecados de Eminescu" Obra Patrimonio de la Humanidad. Se permite cualquier copia, impresión o distribución en cualquier formato siempre y cuando se respete el título del autor y de la obra, así como la portada diseñada por David McDowell.
Para cualquier edición que se haga de la obra, el autor cede sus derechos pero ruega que se pongan en contacto con él.
El libro puede ser descargado gratis desde aquí:
7pecadoseminescu.pdf

martes, enero 19, 2010

Estupideces


“El 90% de la gente se inventa estadísticas para demostrar cualquier cosa, y sólo el 20% de la gente lo sabe”

Homer Simpson

Ayer me encontraba en un bar que, juro, no se vendían drogas ni nada por el estilo. Me estaba tomando un Jack Daniel’s (legal) y fumándome una pipa cuando mi buen amigo José me interrumpió (y juro que ni le maté ni me enfadé, a pesar de la mortal dosis de nicotina que ya llevaba a mis espaldas):

-Mira, Martín… ¡Asesinos enamorados!

En breve dispuso ante mí un ejemplar de la última columna de un hombre llamado Eduardo Verdú (El País, 19 de enero del 2010). José es uno de esos antiguos y, por tanto, condenables caballeros que se levanta cuando entra una mujer e, incluso, te alcanza la copa o te da fuego o, Dios nos libre en el futuro, dice cosas tan vulgares como “gracias” y “por favor”. No, Eduardo Verdú no es amigo mío y, que me perdone, espero que nunca lo seamos. ¿Podría serlo alguien que me llama “asesino enamorado”? La lectura me dejó sin habla: “Lo más descorazonador es que algunos de los muertos por el tabaco son hermanos, padres, madres o hijos de fumadores”. Sin comentarios, dejaré primero hablar a la flor y nata del periodismo, ahora en referencia a los 3.000 millones de euros de nada que hizo gastarse el Gobierno a los bares,: “En España sólo el 1% de los bares hizo obra para proteger a los no fumadores”. Como ese 1% se gastó 3.000 millones entonces no manda la mayoría, así que no tiene interés para el señor Verdú.

Verdú pone las esperanzas en las nuevas doctrinas anti-tabaco (no se olviden, herederas directamente de las doctrinas hitlerianas) para evitarnos lo que, según rezan las cajetillas, será sin duda “una muerte lenta y dolorosa”. Perdonen mi ignorancia: el cáncer de pulmón es de los más rápidos, ya que un paciente sólo tarda seis meses (como mucho) en morir. ¿Quién miente? No digo que no mate (que ahora lo diré), sino que de lenta nada de nada.

Vamos a intentar dar unos datos más y perdonen que hable de mi mismo: ¿sabían que el número de fumadores de pipa con cáncer de lengua (que es lo que dicen que provoca fumar en pipa) es igual al número de muertos por cáncer de lengua que nunca han fumado?

Les daré otro dato: ¿sabían que dentro de la legislación inglesa está prohibido añadir aditivos al tabaco y que está comprobado que son precisamente estos aditivos los que provocan la adicción y la tan preciada muerte? Quizá no lo supieran, pero señores míos: el tabaco no mata, matan las cajetillas de cigarrillos que el Gobierno no ha querido nunca controlar porque (gran sorpresa) ganan muchos millones de euros por la venta de una droga legal que poco se parece al tabaco.

Nótese que Philip Morris nunca ha dicho qué diantres añade a sus tabacos.

Pondré un ejemplo absurdo: ¿qué dirían si en un partido de fútbol muriesen cien personas? ¿Qué el fútbol es malo o que habría que expulsar a los vándalos de los estadios de fútbol? Sin duda, nuestro amigo Verdú opinaría, junto a otros pro-zapateros, que habría que prohibir el fútbol para que así no sucediesen más altercados. Adelante, señores zapateros de toda clase, ya veremos qué responde Alemania a vuestras prohibiciones absurdas del país de las estupideces.

Me llama mucho la atención la forma de resolver la situación de crisis económica de estos Zapateros: prohibir el tabaco para que así todos podamos vivir eternamente y así y por fin, olvidarnos de la crisis de un Gobierno que cada día parece ignorar a los ciudadanos e implantar medidas para directamente perjudicarlos laboralmente arguyendo “temas de salud”.

Los paquetes de tabaco, señores ignorantes, contienen aditivos como el alquitrán que, sépanlo, son los verdaderos causantes del cáncer de pulmón (no el tabaco). Si quieren llamar a un partido de fútbol “Guerra” están en su derecho de hacerlo porque para eso tienen a artífices de la palabra tan hábiles como el señor Verdú (esto va con sorna, por favor). Sólo pretendemos que nos dejen fumar en paz y que, por favor, no intenten que todos y cada uno de los españoles terminemos en el paro (eso sí, sin dinero para una cajetilla de tabaco).

Estos seres “inmortales” (inmorales también, pero sin comillas) nos ponen como ejemplo a nuestra católica Irlanda que ahora, según dicen, es un paraíso socialista de personas que no fuman ni beben (tómenselo con el cachondeo que consideren adecuado).

Réplica tomada del diario La Razón (firma M. Poveda, 10 de enero del 2010): “Los datos de la Oficina Central de Estadísitica de Irlanda entre el 2003 y el 2007 han cerrado el 8,6% de los restaurantes y el 24% de los bares”.

Lo repito para el columnista de El País: el 24% de los bares en Irlanda han cerrado. Y ahora volveré a palabras de mi buen e inteligente amigo José: “Entran a un bar a fumarse un cigarrillo, a relajarse y a tomarse una copa, olvidarse del día a día y de que este país cada día está peor”.

Mi amigo José tiene razón y me temo que estas medidas (como otras muchas, y es que es una metedura de pata por semana) llevarán justo al efecto contrario: que las personas ya no puedan discutir unas con otras sobre el desastre de un hombre que se asemeja física y psíquicamente al Joker de Batman (eso sí, menos original, menos gracioso, bastante más peligroso).

Y es que cuando cierren el 24% de los bares y ya nadie que fume acuda a ellos, cuando el caos económico sea tan poderoso que ni la oposición más pintada pueda repararla, sólo le quedará algo que decir a nuestro Joker:

-(os juro que ni idea de la tontería que puede llegar a decir, pero igual se le ocurre prohibir las piruletas porque son nocivas para los niños, y así dejar también a los fabricantes de piruletas sin trabajo).

Por cierto, y no lo olvidemos, el Joker era un personaje de ficción.

¿Se imaginan una broma del Joker consistente en engañar para cerrar los bares y hundir la economía para que así no se hable de sus errores? Sí, una estupidez, los guionistas de DC Comics serían, sin duda, despedidos (lástima que no pase lo mismo con algunas Ministras).

Como no quiero ser injusto, voy a (casi) terminar con las “sabias” palabras de Verdú: “En ocasiones el fumador no es sólo un suicida, sino un verdugo involuntario, alguien que metió dentro de su propia soga el cuello de su hijo o su mujer….” (esperen que Shakespeare estaba inspirado) “… que jugó con toda la familia a la ruleta rusa cada vez que encendió un cigarrillo en su casa, que mató a quien más le quería, a esa persona a la que daba todas las noches un beso mortal de nicotina”.

Señor Verdú: me encantan los besos de nicotina de otra persona que, antes que yo, ha fumado. Me encantan esos besos de nicotina de esa mujer que ha pasado una agradable velada conmigo y que no me ha tratado de convencer de lo malo de mi conducta. Me encantan los besos de nicotina de aquellos que, más allá de pensar o no como yo, me respetan y permiten que, también nosotros, tengamos derecho a tener locales para fumadores.

Porque, señor Verdú, también somos personas.

No fascistas prohibicionistas de verbo fácil y sin argumentos como usted.

“Y es condición última del ser humano la muerte, fumadores y no fumadores”.

Martín Cid (que también estaba inspirado)

martes, diciembre 15, 2009

Yo fumo, Yo acuso

Yo fumo, Yo acuso

"En cuanto vuelva la paz suprimiré el tabaco. Podemos hacer mejor empleo de nuestras divisas que destinándolas a la importación de veneno. Empezaré la reeducación por los jóvenes. Les diré: "no sigáis el ejemplo de los viejos." (Adolf Hitler)

Mi nombre es Martín Cid y es ésta una carta abierta a todas aquellas personas que, como yo, somos fumadores conscientes y no criminales, a todos aquéllos que pecamos cada día al inhalar humo en contra de los designios de nuestro buen Führer, llámese éste Adolf o José Luis.

Ésta es una carta también para la ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, quien viene a aleccionarnos sobre nuestros gustos y sobre nuestra vida privada.

Al menos, señora ministra, prefiero decidir yo mismo en mis asuntos y opiniones y en las cuestiones que sólo a mí me atañen, sea gordo, calvo, hermafrodita, homosexual o, Marx no lo quiera, de derechas.

"En la medida en que consigamos consenso político, conseguiremos consenso social". (Trinidad Jiménez, Ministra de Sanidad)

Consenso (definición de la Real Academia): Acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos.

La señora ministra pone claramente por encima del interés ciudadano el interés político, atreviéndose a decir tácitamente que los ciudadanos acatarán las órdenes que vengan impuestas por el Gobierno sin rechistar, porque para eso los han votado.

Eso en otros tiempos a esto se le llamaba fascismo.

Pero éstos son tiempos demócratas.

El hombre que no permitía a los soldados fumar en los búnkeres se llamaba Adolf Hitler y, según dicen los entendidos, fue el causante del genocidio judío y de las medidas más fascistas que ha conocido hasta ahora la historia reciente. Su partido, el nacional-socialista, ganó las elecciones democráticamente como el partido regido por José Luis Rodríguez Zapatero ganó democráticamente las elecciones. Ambos eran socialistas y, como dicen hacen los buenos hombres, pretendieron y pretenden decirnos qué y cómo debemos comportarnos, negando las más elementales libertades individuales.

Los dos, José Luis y Adolf, Adolf y José Luis, estaban en contra del tabaco y del pensamiento libre.

"Estamos culturalmente preparados para adoptarlo ya, y estamos en esa fase final de la negociación" (Trinidad Jiménez)

Dice la ministra de sanidad que el tabaco cuesta a las arcas públicas millones de euros. En la Alemania nazi dijeron lo mismo, y sólo la derrota evitó que los fumadores no mereciesen los mismos cuidados médicos que los no fumadores. También el primer ministro británico, Tony Blair, era partidario de tomar semejantes medidas.

Y es que, como bien dicen desde el Gobierno, estas medidas vienen de Europa (y me temo que la Alemania nazi también estaba en Europa).

"En 1942 la Federación de Mujeres Alemanas (BDM) lanzó una campaña contra el consumo de tabaco y alcohol." (Un Siglo de Cenizas. Editorial Akrón. Autor: Martín Cid)

Se llame ahora Federación de Mujeres Alemanas o Ministras de Zapatero parece que ambas deciden por nosotros sobre nuestras libertades individuales. La diferencia es que el mundo condenó un régimen nazi que pretendía imponer costumbres y modos de vida y hoy en día la mal llamada democracia socialista impone costumbres y modos de vida sin tener en cuenta la opinión o costumbres del ciudadano.

El problema, amigos míos, es que la supuesta crisis económica viene marcada precisamente del cambio radical y las nuevas políticas sociales que se han impuesto en Europa en los últimos años. ¿No es acaso una crisis destrozar a impuestos a los ciudadanos arguyendo pueriles argumentos que no hacen sino tapar la mala gestión de los gobiernos? Con la nueva prohibición del tabaco en lugares cerrados los bares verán reducido el número de clientes de manera sobresaliente y no podrán hacer frente a los fuertes impuestos de los ayuntamientos. Cientos de familias que sobreviven de la hostelería tendrán que cerrar sus negocios. Eso sí, lo harán más sanos porque nuestra señora ministra cuida de nuestra salud. ¿Hablo en nombre de ellos si digo: muchas gracias por cuidar de nosotros, señora ministra? Creo que no, pero una familia que se queda sin trabajo no tiene ganas de ironías.

El mundo goza ahora de buena salud gracias a los nuevos planes económicos que tratan de crear una nueva economía basada en salarios mínimos y trabajos rápidos. De esta manera, dicen, las empresas reducen sus costes y pueden pagar más impuestos y así todos contentos (sobre todo ellos). La realidad es que la política económica es terrible para el pequeño empresario y apenas deja margen ni beneficios. Como mileuristas sobreviven y como milesuristas pagan impuestos y como mileuristas son tratados, sin posibilidad de decidir por sí mismos sobre gustos o tendencias.

Como criminales sin derechos.

Un criminal es alguien que pierde parcialmente sus derechos debido a una falta. Fumar, señora ministra, no es un crimen ni un delito, ni siquiera una falta. "Estamos culturalmente preparados para adoptarlo ya, y estamos en esa fase final de la negociación", dice la ministra. ¿Negociación? Me temo que nadie ha hablado con los fumadores que, vuelvo a temer, son los que realmente van a sufrir esta ley.

¿Recuerdan el escándalo de Mónica Lewisky? Una cortina de humo. ¿La ley del tabaco o la "gloriosa" "semana del maltrato" con la que nos maltrataron hace no demasiado? Una cortina de humo para encubrir una gestión desafortunada... ¿desastrosa? Cuando un ciudadano comete una falta: cárcel. Cuando el Gobierno comete una torpeza tras otra, toma las riendas y hace pagar a los ciudadanos por las faltas que ellos mismos han cometido, engañando vilmente al pueblo que lo ha votado e insultándolo sin pudor alguno tachándolo de "pobre equivocado" criminal.

Es el precio del voto.

Y el desprecio de nuestro voto para este Gobierno.

Y soy mayor de edad para votar y para decidir por mí mismo sobre mis aficiones o daños, sobre mi conciencia y, sobre todo, sobre mi cultura.

Desde aquí, amigos, hago un llamamiento a los que no están de acuerdo con Hitler o Zapatero y a los que no quieren ver su vida reducida al cumplimiento absurdo de unas normas impuestas para su propio beneficio, también a los que no quieren caer en el eterno error de la pluralidad que criminaliza la individualidad y a los que han leído una encuesta que dice algo que, todos lo sabemos, no es verdad.

Y las encuestas dicen que el Gobierno cuenta con el apoyo del ciudadano.

Y mi sentido común dice: mentira.

¿Y el tuyo? Desde éste mi pequeño púlpito os pido voz que no voto, y no una voz para mí ni para los fumadores, pido que vuestra voz se escuche contra un sistema basado en la mentira de las respuestas, en la mentira de una crisis impulsada desde los propios gobiernos para crear ciudadanos aún más sumisos porque sólo cuando el hombre ha de preocuparse por la subsistencia más inmediata deja de ser hombre.

Se erradicó el esclavismo en Inglaterra porque, por desgracia, el precio de los esclavos era tan alto que era mejor declararlos libres y pagarles un salario mísero.

Los socialistas de antaño pedían un salario digno para vivir.

Los socialistas de hoy en día calculan la dignidad del español en setecientos euros.

Y me avergüenza vivir en esta España socialista e injusta.

Pero nunca me avergonzaré de ser español.

¿Dignidad? Respetar la vida privada es dignidad. Cuando el Estado interviene en la vida privada es un delito que recae en el propio ciudadano con una nueva prohibición: la imposibilidad tácita de alzar la voz. No importa si somos o no fumadores, a todos nos va a tocar porque una política que interviene en la vida privada es siempre malsana y dictatorial, sea o no el dictador elegido democráticamente.

No lo olvidemos, no hubo en La Tierra ser más perfecto que el Führer y aquí tenemos sus consejos:

"Hermano nacional socialista, ¿sabes que tu 'Führer' está en contra del hábito de fumar? Piensa que un alemán debe ser siempre responsable y no tiene por tanto el derecho de dañar su cuerpo con drogas" (Propaganda Nazi. 1945)

Hay cosas que nunca cambian, hermanos socialistas.

En contra del hábito de fumar o no, que sea yo quién decida dejar o no de fumar, no una ministra en nombre de un Führer que, reconozcámoslo, ha perdido ya la guerra.

Martín Cid, fumador (15.12.2009)

Únete al grupo en facebook contra la ley del tabaco: http://www.facebook.com/home.php?filter=app_2361831622#/group.php?gid=228038091762&ref=nf

lunes, octubre 05, 2009

Valladolid, Lyon D'Or


Ayer sábado, Valladolid.
Conocí a Isadora Sartosa hace unos dos años con motivo de una exposición de pintura. He de reconocer que poco o nada entiendo sobre pintura, pero sí sobre lo que viene después de una buena exposición (y después de una mala también): fue una buena noche entre vino y (claro está) copas varias.
Isadora habló con Isabel del Río sobre pintura y pintores y, casualidades del destino, allí estaba también un hombre bastante interesante llamado Ignacio Zara.
Fue él quien me inició y sería él quien nos propusiese la idea. Aquella misma noche me habló del manuscrito y, a la mañana siguiente, decidí buscar información: la Chimère, poeta francés desconocido pero con cierto reducido eco en su tiempo.
Ayer, en el Lyon d’Or realizamos nuestra primera tertulia sobre el poeta… digamos que fue más bien una conferencia de Ignacio Zara.
Les hablaré un poco de Ignacio: es un hombre mayor pero joven de espíritu, con esa inquietud que nunca abandona a ciertas personas de edad que, sin embargo, aún continúan pareciendo jóvenes. Ignacio fue una vez periodista… ¡Qué placer escucharle hablar de aquellos tiempos perdidos y de las diferencias entre los tiempos que él vivió y lo relatado en los libros de historia! Ignacio sonríe y escucha, algo muy difícil de encontrar en estos tiempos. Ignacio es caballero español y caballero internacional, preguntando e interesándose por todas y cada una de las palabras de los interlocutores. Ignacio gusta del modernismo y de la poesía francesa de principios de siglo. Gran exégeta, tiene varios libros que –dice- nunca publicará.
Creo que estoy convenciéndole de lo contrario.
Su última gran locura: dar a conocer al mundo al gran poeta que nadie conoce: Guillerme “la Chimère” Pradel.

Isadora Sartosa… ¿qué decir de una mujer de mundo que ha vivido más allá de los sueños? Isadora tiene ascendencia italiana pero ama España desde lo más profundo de su ser. Conoce a los pintores (y pintoras, tema que agrada en gran medida a Isabel del Río) y conoce sus vidas y costumbres y técnicas más allá de las notas en un libro de texto malsonante. Isadora está siempre dispuesta a reír y hacer una broma e, incluso, soporta las mías. Isadora es culta hasta asustar pero nunca asusta porque relata y cuenta y narra sus experiencias desde lo más profundo de su ser.
Cuando Isadora, que también habla francés, recibió el manuscrito, se quedó entusiasmada.

Isabel del Río fue el tercer miembro de nuestro grupo aquella noche de sábado. Estudió historia y su gran pasión es el Arte (ella dice que lo escriba con mayúsculas, que si no me pega). Disfruta hablando de arte (sé que no pasaré de esta noche) y de literatura.
Poco hablaré más de ella para no hacerla enrojecer: es el alma de la revista Yareah que dirige a mi lado.

Y por último, yo: Martín Cid. Poco puedo decir del fumador de pipa.

Ayer, entre humo y whiskey y vino tinto Ribera del Duero (tengo que decir que la calidad del vino servido en el local es sobresaliente) pusimos en palabras la idea que nos rondaba a todos en mente desde hacía ya más de un año, la idea de Ignacio Zara y la que considera “la aportación principal de su vida”: dar a conocer “la Chimère” al mundo.
Leímos algunos de sus poemas y yo mismo, con mi desastrosa pronunciación, puse mi grano de arena a la obra de Ignacio. ¿Bebimos demasiado? Nunca se bebe demasiado cuando se está entre amigos, nunca se disfruta más de la bebida y nunca las risas son más pronunciadas y sinceras.
Ayer dejé Valladolid con la sensación de un gran proyecto, anoche dejé Valladolid sintiendo que algo de mi alma quedaba en aquella ciudad.
Ahora nos queda trabajar en nuestro proyecto, el que el mismo Ignacio Zara llamó “Proyecto Quimera”.
Yo mismo me atreveré a revisar alguna de las traducciones realizadas por Ignacio y supervisadas por Isadora.
El “Proyecto Quimera” está en marcha lleno de ilusión y pleno del espíritu de antaño, del aliento que insufló a los poetas de vanguardia y que una noche nos deleitó con el sabor de antaño, de los pioneros, de los de siempre.
Desde aquí, y unidos por siempre, sentí cómo “la Chimère” se sentaba a mi lado, fumando un cigarrillo y dialogando, despacio con cuatro seres en un café de la centenaria Valladolid.